Judith Sánchez Reyes

Vecinos de la colonia San Francisco Culhuacán del Barrio de La Magdalena, en la alcaldía Coyoacán, han denunciado la venta ilegal de gasolina en un domicilio ubicado en la calle San Alfredo número 44.

En semanas previas, un grupo de vecinos hicieron llegar el oficio que fue dirigido – de manera anónima – a Roberto Sanchez Lazo Pérez, director General Jurídico y Gobierno de la alcaldia Coyoacán para alertarles de la venta de este hidrocarburo que, además de ser un delito, pone en riesgo la vida de decenas de familias.

Sin embargo, refieren que pesar de haber realizado denuncias previas, no han recibido respuesta efectiva de las autoridades.

«Hemos presentado diversas denuncias, escritos y no atienden. Esto nos pone en riesgo a todos», dijo una vecina que por seguridad se reaguarda su nombre.

En el último oficio, con fecha de septiembre pasado, los vecinos relatan como se lleva a cabo esta actividad:

«Se da la llegada de autos y personas con garrafas vacias, que después salen llenas con in líquido», que se presume es gasolina.

Refieren que en la casa marcada con el número 44, de la calle Alfredo, desde hace algunos meses en la madrugada se realizan trabajos de construcción.

«Los camiones llegan en la madrugada, entre las 3 y 4, dejan material y en otras ocasiones se llevan cascajo».

Las familias aledañas a este domicilio indican que no tienen visibilidad hacia en patio, ya que las personas que lo habitan han colocado lonas para ocultar las actividades que llevan a cabo al interior de la vivienda.

«Creemos que la inacción de las autoridades de la alcaldía es porque uno de los que viven ahí es policía, no sabemos si de Coyoacán o de otra alcaldía, pero quizá tiene contactos y por eso toleran esto. Ojalá no volteen a ver lo que sucede en esta calle cuando suceda una desgracia», dijo otro vecino.

Esta denuncia ciudadana finaliza subrayando que los dueños de esta casa colocaron «postes» sobre la banqueta obstaculizando el tránsito peatonal.

Cabe destacar que la denuncia se hace con temor a represalias, por la presencia de ese elemento policíaco; sin embargo, dijeron que «es más grande nuestra preocupación por nuestras vidas, nuestra salud y nuestro patrimonio».