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Ushuaia, Argentina: hantavirus, cruceros y una ciudad ejemplar que lucha por su nombre

Por Rubén D. Arvizu

Tres pasajeros han muerto y cinco más resultaron contagiados de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, que partió de Ushuaia, Argentina, el pasado 1 de abril. La noticia ha puesto bajo una luz incómoda a una de las ciudades más hermosas y biodiversas del continente americano.

La hipótesis principal de las autoridades argentinas apunta a que la pareja holandesa que inició el brote — ella falleció casi tres semanas después que él — pudo haberse contagiado durante una excursión de avistamiento de aves cerca del vertedero municipal de Ushuaia, donde habitan roedores portadores del virus Andes, la variante del hantavirus que circula en esa región de la Patagonia.

Sin embargo, los guías locales y las autoridades de Tierra del Fuego rechazan esa versión. Esteban Daniels, guía de avistamiento de aves con 25 años de experiencia en la zona, explicó que los observadores nunca ingresan al vertedero — lo hacen desde el exterior, con binoculares y telescopios, a través de una calle lateral. El sitio tiene cercas y vigilancia. Juan Petrina, director de epidemiología de la provincia, presentó datos que muestran cero casos de hantavirus registrados en Tierra del Fuego desde el año 2000.

La ciencia también matiza la hipótesis: el roedor que porta el virus Andes — la rata arrocera pigmea de cola larga — es más común en zonas al norte de Ushuaia. Y la evidencia disponible apunta a transmisión de persona a persona a bordo del barco, no necesariamente en tierra.

Ushuaia es un paraíso para los observadores de aves del mundo entero. He tenido el privilegio de conocerlo, y contar con grandes amigos defensores de su medio ambiente, como el científico–camarógrafo submarino, Mariano Rodríguez, director de Argentina Submarina, cuya misión es la conservación marina y la riqueza de la vida en las aguas argentinas.

El Parque Nacional Tierra del Fuego, los bosques de lenga, y aves como el Carpintero Magallánico, el Cóndor Andino, la Agachona de Vientre Blanco — son atracción para un turismo especializado, respetuoso y de bajo impacto que durante décadas ha convivido sin incidentes con esa naturaleza extraordinaria.

Las investigaciones epidemiológicas siguen su curso. La Organización Mundial de la Salud aún no ha determinado con certeza el origen del contagio. Mientras tanto, Ushuaia y su comunidad merecen el beneficio de la duda — y el reconocimiento de lo que representan para la conservación del extremo austral del mundo.

Una ciudad que ha cuidado su entorno natural durante décadas no puede ser condenada por un brote cuyo origen exacto aún se investiga.

Rubén D. Arvizu — Escritor y ambientalista

Director General para América Latina de Ocean Futures Society de Jean-Michel Cousteau