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Un hecho innegable ante nuestros ojos,

Rubén D. Arvizu

Posiblemente el amable lector estará de acuerdo en que la sociedad humana, está siendo sometida por los intereses y beneficios de unos cuantos que lo poseen casi todo.

La historia muestra que esto no es nuevo, sino parte de esa semilla de maldad que prevalece en el homo sapiens. Guerras, invasiones, matanzas, conquistas, sometimiento de poblaciones se suceden una tras otra. ¿Cuándo aprenderemos a superar esto? Más que nunca resuenan las palabras de la famosa canción de protesta que Bob Dylan escribió en 1962: “La respuesta se la lleva el viento.”

¿Qué panorama se extiende en estos finales meses de 2026?  El renacer de las mentalidades fascistas que van en contra de los valores democráticos y sociales.

 En Alemania, la cuna del nazismo, tal pareciera que hay una amnesia en la memoria de muchos de sus ciudadanos. El partido Alternativa para Alemania (AfD) normaliza los puntos más extremistas que recuerdan los discursos de Adolfo Hitler, y ha sacudido el escenario político tras arrasar con el 43.8% de los votos en las elecciones estatales de la región de Sajonia-Anhalt, consolidándose como la fuerza dominante con casi la mitad del electorado en ese lugar y desafiando directamente los diques de contención democráticos y el liderazgo de la coalición del canciller Merz.

En Brasil, se cierne la sombra de la toma del poder de un candidato que es hijo del nefasto Bolsonaro, un aliado y admirador de Trump, lo cual cerraría el círculo de gobiernos títeres como el de Argentina, Colombia y otros más en Latino América.

En Estados Unidos, la situación es aún más caótica y absurda. Donald Trump vomita cataratas de incoherencias, hablando obsesivamente de su arco del triunfo, el salón de baile, su nombre por todos lados, presumiendo de tener el mejor coeficiente intelectual (IQ) del mundo; y por si fuera poco, decidió rebautizar a la Inteligencia Artificial como Super Inteligencia (SI), un cambio que Elon Musk —quien de nuevo y muy convenientemente, lo apoya de nuevo— ya aceptó y adoptó de inmediato para renombrarla en sus negocios.

México no está libre de ninguno de estos peligros, y no solo con prender veladoras se solucionan. Hay que estar bien informado, no dejarse llevar por noticias llenas de mentiras que circulan en redes sociales. Más que nunca hay que abrir la mente como un paracaídas para evitar esa terrible caída.