Pedro Flores 

Nadie sabe, nadie supo, decía el viejo slogan publicitario de una serie de misterios que se trasmitía en la radio que daba pie al inicio del programa del “Monje Loco”, y en esa situación están las autoridades mexicanas ante el tráfico de órganos que vive el país.

Las “estadísticas oficiales” nos señalan que “sólo” desaparecen 5 niños al día en todo el país, sin embargo, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) no concuerda con esa cifra e informa diariamente desaparecen cuando menos 20 niñas, niños y adolescentes en México,

El problema es grave, porque en general se habla de desapariciones de niños, niñas, mujeres y masculinos, como se puede apreciar diariamente en las redes sociales, pero son muy pocas las veces se menciona su recuperación y en el 90 por ciento de los casos nunca se vuelva a saber nada de ellos y salvo algunas localizaciones en fosas clandestinas. 

Según el Observatorio Nacional para la Prevención del Reclutamiento de Niñas, Niños y Adolescentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el tráfico de órganos es una de las actividades criminales más lucrativas, que consiste en la extracción, venta y compra ilícita de órganos, tejidos y componentes de personas vivas o cadáveres.

 Los cinco estados que tienen el mayor número de casos de personas desaparecidas son Campeche, Tlaxcala, Yucatán, Aguascalientes y Tabasco. Sin embargo, en dos de ellos se registró un grave aumento de casos, Tlaxcala y Tabasco, en este último el aumento va más del 80% en comparación con el 2023.

En la actualidad, los gobiernos niegan la problemática, incluso se habla de un turismo del trasplante y el tráfico de órganos y comercio global, conforme ha pasado el tiempo este delito ha venido creciendo no solo en el país sino en el mundo. Se sabe que la mayoría de los clientes son extranjeros.

En México no existe una norma oficial mexicana vigente para la donación, trasplante y asignación de órganos, tejidos y células de seres humanos, así como para regular la operación de los establecimientos en que se realizan los actos relativos, ya que la NOM-EM-003-SSA-1994 perdió su vigencia en 1995.

En nuestro país debe existir un ordenamiento legal que establezca las reglas, especificaciones, atributos, métodos de prueba, directrices, características o prescripciones aplicables en materia de donación, trasplante y asignación de órganos, tejidos, células y cadáveres de seres humanos, que sea de observancia obligatoria para todos los establecimientos de salud que realizan este tipo de intervenciones, a fin de proporcionar servicios médicos con calidad.

Pero no existe nada de eso, seguimos viviendo en un clima de violencia, en donde la desaparición de personas es el “pan nuestro de cada día” los desaparecido  siguen expuestos a que sean explotados en Esclavitud, Condición de siervo, Prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, Explotación laboral, Trabajó o servicios forzados, Mendicidad forzosa, uso de niñas, niños y adolescentes en actividades delictivas, adopción ilegal de niñas, niños y adolescentes o matrimonios forzoso o servil.

Hasta el momento no hay ninguna estadística oficial o extraoficial que informe o prevenga a la ciudadanía del tráfico de órganos, miles de niños, jóvenes y adultos están expuestos a ser víctimas de dicho delito, mientras las autoridades se4 pelean por ver quien es más fuerte el Mayo o el Chapo y siguen desmantelando las instancias de contrapeso y justica… pero vamos bien.