J. Adalberto Villasana

Es necesario que tengamos un protocolo familiar y personal de qué hacer en caso de sismo. Fue una semana movida, en el sentido más literal; 2,589 réplicas, (hasta las 14:00 horas del 25/septiembre/2022) del sismo de 7.7 grados, registrado el lunes 19 de septiembre, nos deben de llevar a planear qué haremos cuando suene la Alerta Sísmica.

Desde el primer minuto del 2022 hasta la noche del jueves 22 de septiembre, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) tenía registrados 19,805 sismos. Qué más necesitamos saber.

Hay que estar conscientes de que es indispensable informarse bien, conocer a ciencia cierta el estado de nuestra ciudad, saber dónde se localizan los lugares donde podemos resguardarnos y protegernos. Podemos prevenir riesgos, pero debemos empezar por nuestra casa.

En el hogar y en el trabajo hay que identificar las rutas de evacuación y las zonas seguras, en caso de no poder salir.

La Ciudad de México está preparada ante sismos como el que ocurrió la madrugada del jueves y que fue de 6.9 grados.

La situación ha cambiado de manera importante, a raíz de los sismos de 1985, porque a partir de esa experiencia se modificaron diversos aspectos y normatividades, como el Reglamento de Construcción.

Un sismo de magnitud 6 no afecta mucho a las estructuras de esta ciudad, pero en otras naciones, como Ecuador o Haití, que no están preparadas ante este tipo de fenómenos naturales, sí les provocaría daños importantes.

La naturaleza es impredecible, por lo que debemos empezar desde la familia. Crear un plan familiar para que desde su seno se identifiquen los riesgos. Desgraciadamente, los seres humanos carecemos de memoria, cuando pasa cierto tiempo de haber enfrentado una situación de este tipo, nos olvidamos de ella.

Falta capacitación, pero ya existen muchos lugares donde se llevan a cabo los protocolos indispensables de seguridad en caso de sismos o se conocen las áreas seguras. Esto empieza desde la familia, continúa en la localidad, el municipio o delegación, el estado y la federación”.

Hay preparación, desde el punto de vista estructural. Vamos bien, tenemos avances en la ingeniería y los edificios no se han caído con los sismos ocurridos, están calculados para esto. Esperemos que, ante los grandes sismos, que no podemos descartar, también estemos preparados.

Debemos estar conscientes del lugar en el que vivimos. Los fenómenos naturales no se podrán detener, menos los sismos, pero sí podemos evitar sus consecuencias hasta cierto punto.

En cada una de nuestras familias debemos contar con un programa interno de seguridad. En ocasiones, las alarmas más que avisarnos nos causan pánico. Esto es una llamada muy seria de atención.

Urge tener un número de medidas mínimas de seguridad, como tener una mochila preparada con los documentos personales, agua, un radio, una linterna y fotos familiares. Identificadas las rutas de salida y zonas seguras en casa y lugar de trabajo.

Textualmente hay que decirlo: Debemos prepararnos. Vivimos en una zona sísmica, no podemos evitar los movimientos de tierra, pero sí, estar listos para reducir los riesgos. A una semana movida, hay que responder con prevención y planeación. Protección civil le llaman.

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