El derechohabiente Javier Acosta Gil, quien pasó sus últimas horas en terapia intensiva, es el octavo muerto tras recibir un medicamento contaminado en el Hospital de Pemex en Tabasco, denunció su esposa María Araceli García.

La viuda advirtió que demandará a la empresa productiva por presunta negligencia médica, luego de que su pareja de 56 años se infectó con la bacteria Klebsiella spp en una hemodiálisis que se realizó en la última semana de febrero.

Apenas el pasado 12 de marzo, María Araceli explicó cómo los médicos le aseguraban que su esposo tenía un cuadro de pulmonía, pero guardaban silencio ante la posibilidad de la contaminación por el producto Heparina Sódica.

«No nos dicen nada, nada más nos sacan pretexto, a mi esposo de 56 años le están inventando que fue neumonía, a otros que fue por otras cosas, que porque retenía mucho líquido, pero Javier nunca había tenido un cuadro así tras una hemodiálisis», narró.