La violencia en el estado de Sonora sigue desatada en municipios como Caborca, donde los choques por la plaza entre los hijos de “El Chapo” Guzmán y un cártel local han convertido este municipio en un campo de batalla en días recientes y tiene a la población aterrorizada.

El origen de esta inesperada guerra es el control de la plaza, hoy en manos de Rodrigo Páez -sobrino del capo Rafael Caro Quintero-, y evidenció la falta de estrategia, diagnóstico e inteligencia para atender el grave problema de la seguridad pública en Sonora, situado en el noroeste de México y fronterizo con Estados Unidos.

Entre la noche del 15 de febrero y la madrugada del miércoles 16 de febrero, dos convoyes de Los Chapitos -tres de los hijos del capo hoy preso en Estados Unidos que dominan uno de los brazos del poderoso cártel de Sinaloa- irrumpió en la localidad con decenas de camionetas blindadas.

Durante horas sitiaron Caborca y asesinaron a dos hombres y secuestraron a cinco jóvenes, que finalmente fueron liberados.

Los cinco jóvenes secuestrados están bien pero no quisieron prestar declaración ante las autoridades, tal y como explicó este miércoles el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.