• Los Topos Voluntarios de México viajan a Venezuela y advierten que durante sus labores de rescate nunca piden un peso
Judith Sánchez Reyes
El reloj marcará las 18:00 y las 23:00 horas de este martes 30 de junio cuando 14 mexicanos suban al avión. No llevan maletas de turista. Cargan palas, picos, cinceles, marros, cuerdas, arneses y un botiquín portátil con laringoscopios y material de curación. Son los Topos Voluntarios de México y su destino es Venezuela, donde la tierra se cimbró dos ocasiones.

“Vamos 14 personas: 12 hombres y 2 mujeres. Llevamos 2 enfermeras, rescatistas BREC —búsqueda en estructuras colapsadas—, paramédicos, un ingeniero estructurista y yo”, dice Francisco Camacho Hernández, director general B del Escuadrón.

Él es instructor internacional de medicina táctica en emergencias pre-hospitalarias. Habla en exclusiva con PerspectivasMx con la calma de quien lleva 34 años entrando a los escombros.
De la Brigada 19 a 300 voluntarios
La historia empezó en 1985. Entre el polvo del sismo nació la BR 19, Brigada 19 de Septiembre A.C., comandada por Juanita Huitrón e Islas. “Plácido Domingo nos decía que escarbábamos con las manos y nos metíamos en los agujeros como los topos. Cuando tuvimos que elegir nombre, nos quedó claro”, recuerda Camacho. Huitrón registró la palabra “Topos” como de dominio público. Hoy son su seña de identidad en todo el mundo.

De aquel grupo inicial se ramificaron decenas. Camacho calcula que existen entre 25 y 30 agrupaciones que usan el nombre: Topos Tlatelolco, Topos Birta, Topos Adrenalina, Topos Azteca. Pero solo 6 tienen registro y certificaciones para salir del país con aval oficial. El resto, dice, puede viajar, pero como turistas.
Su escuadrón reúne a 300 voluntarios. Hay topos en Cancún, Chiapas, Tabasco, Coahuila, Colima, Jalisco, Saltillo, Nogales, Mexicali. La mayor fuerza está en Ciudad de México. Entre ellos hay especialistas en rescate vertical, subacuático, extracción vehicular, combate y control de incendios, paramédicos, doctores y enfermeras. “Tenemos de casi todo”, resume.
La ruta del rescate internacional
Ir a otro país no es tomar un vuelo y ya. Primero se acercan a la embajada. “Nos ponemos a disposición. Si dicen que sí, presentamos toda la documentación: acreditaciones, constancias, pruebas de que estamos capacitados. Ellos verifican que no van a llevar gente que no sirva para trabajar”.
Si pasan el filtro, reciben una Visa Humanitaria. El país que pide ayuda los traslada. “Nosotros no cobramos. El gobierno solicitante cubre traslados y viáticos. Así ha sido siempre”, aclara.

¿Cuándo vuelven? Nadie lo sabe. “Sabemos cuándo salimos, nunca cuándo regresamos. En Turquía dijimos 10 o 15 días y nos quedamos más de un mes. Nos retiramos cuando ya no hay víctimas que buscar, cuando termina la etapa de rescate”.
“Los topos de verdad no pedimos donativos”
Mientras preparan el equipo, Camacho lanza una advertencia: hay grupos que usan el nombre para lucrar. “Están pidiendo dinero en efectivo, abren centros de acopio y no se trasladan. Se quedan con todo. Eso es ruin”.
Lo repite sin rodeos: “Los que somos realmente rescatistas, los que somos realmente Topos, nunca pedimos donativos. Nos sostenemos con nuestro trabajo, dando cursos y capacitaciones. Si alguien pide dinero en efectivo, eso es con fines de lucro”.

Los Topos nacieron como ayuda humanitaria sin fines de lucro. Y con esa mística, este lunes, 14 de ellos volarán hacia el desastre. Sin fijar fecha de regreso. Con la destreza en las manos listas para escarbar, como los topos que les dieron nombre.
La comunidad venezolana, residente en la Ciudad de México, buscó a los Topos Voluntarios de México para mandar productos enlatados, de higiene personal, ropa, calzado, medicamentos, frazadas, sobre todo, un mensaje de solidaridad y de apoyo a su gente.
















