Vladimir Galeana Solórzano  

Sin lugar a dudas una parte importante de la estrategia de gobierno que ha venido siguiendo el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, es esa comunión y simpatía con los distintos cárteles del narcotráfico que ha hecho pública de diversas maneras. El primer indicativo fue sin lugar a dudas liberar a Ovidio Guzmán cuando ya había sido sometido y se había rendido antes las fuerzas federales que realizaron el operativo para su captura en la capital de Sinaloa. 

Después vendría una gira por las escarpadas quebradas de ese mismo estado en la confluencia con Durango, donde acudió a saludar a la madre de Joaquín Guzmán Loera, sin importarle el impacto que ello tendría entre la mayor parte de los mexicanos, y quienes a causa de esos desafortunados eventos lo han tildado de mantener relaciones y simpatía por las tareas que desempeñan las distintas bandas del narcotráfico, aunque eso lo coloque en una difícil situación en la relación bilateral con Estados Unidos. Para decirlo más claro, efectivamente es un Presidente distinto, porque tiene una rara predilección por violar constantemente las leyes cuando así le conviene.  

Valdría la pena recordar algunos episodios de la vida política de quién ahora detenta la Presidencia de la República, para valorarlo en su justa dimensión. Muy poco afecto tiene por el esfuerzo de los empresarios por la simple y sencilla razón de que nunca ha necesitado de ellos ya que se ha especializado en disponer de recursos públicos en la mayor parte del tiempo con distintas artimañas. Y eso quiere decir que durante más de cuarenta años ha vivido de las ubres oficiales. Militó en el Partido Revolucionario Institucional a partir de 1976 por doce años, siendo incluso líder de ese partido en Tabasco en 1983, y compuso la letra de un himno para el partido en ese estado. En 1988 se aleja del PRI y compite por la gubernatura de Tabasco, y ante su derrota comienza a utilizar la artimaña del fraude electoral. Después se afilia al Partido de la Revolución Democrática, y lo hace con el único propósito de adueñarse de las estructuras.  

En 1994 pierde nuevamente las elecciones en Tabasco y de nuevo acude a la estrategia del fraude electoral. Es ahí cuando comienza con la práctica de utilizar los bloqueos carreteros que sus coterráneos mantienen en la memoria, y sobre todo la toma y quema de pozos petroleros y las instalaciones de Pemex en la zona. En el año dos mil y sin tener residencia en el Distrito Federal se postula como candidato a la Jefatura De Gobierno obteniendo el triunfo. En el año dos mil dos, copia la figura de “Revocación de Mandato” de los gobiernos populistas del sur del Continente, para ver si la gente quería que se quedara, aunque solamente permitió la participación de los militantes del Partido de la Revolución Democrática.  

Pero en el 2004 ante la violencia que había en la capital de la República y su desdén por la aplicación de la ley, los capitalinos hicieron la mayor marcha que haya surgido en la Capital del País sumando un millón de personas a las que desdeñó con el término de “pirruris”. Para reafirmar su popularidad inventó una encuesta por internet para elegir a los mejores alcaldes del mundo, alcanzando el segundo lugar con treinta y cinco mil votos de sus huestes. En el 2004 se dio a conocer el video donde Carlos Ahumada soborna a su secretario particular, René Bejarano, con una enorme cantidad de dinero que incluso se guardó en los bolsillos del saco.  

Pero el cinismo siguió adelante y en el 2005 se le desafuera por desobedecer una orden judicial por el predio de “»El Encino”, alegando que esa decisión formaba parte de un complot en su contra. Pero también habrá que señalar que la delincuencia creció exponencialmente, y al igual que la piratería, se incrementó el “paracaidismo” y se multiplicó la corrupción, así como los “giros negros”, y la delincuencia organizada sentó sus reales en la Ciudad de México. Ahora es el Presidente de la República con una secuela de yerros y corrupción como nunca. ¿Qué sigue? La destrucción de nuestro sistema de leyes para perpetuarse en el poder. Así de simple el monstruo que construimos. Al tiempo. 

Vladimir.galeana@gmail.com