- La Presidenta fija límites a la DEA: cooperación con EU, pero sin subordinación.
Carlos Lara Moreno
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reconoció las contradicciones en el discurso de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), pero defendió la participación del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, en la conferencia internacional organizada por esa agencia en Buenos Aires, Argentina.
Desde Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que la presencia del funcionario mexicano tuvo un propósito: exponer ante representantes internacionales la estrategia de seguridad de México, sus resultados y dejar clara la política de cooperación con Estados Unidos bajo el principio de respeto a la soberanía.
El pronunciamiento ocurrió después de que el director de la DEA, Terry Cole, destacara públicamente a García Harfuch como un socio confiable, en contraste con otros señalamientos provenientes de esa agencia sobre México. Cole elogió al funcionario mexicano durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas en Buenos Aires
Cuestionada sobre ese contraste, Sheinbaum respondió: “Unas veces dicen un tema y otras veces dicen otro tema”.
La Presidenta reveló que incluso tuvo dudas sobre la conveniencia de enviar a García Harfuch al encuentro de la DEA.
“Yo había decidido que Omar mejor no fuera y lo puse a consideración del gabinete”, explicó.
Sheinbaum relató que consultó a los integrantes de su equipo de seguridad sobre la pertinencia del viaje y finalmente modificó su decisión.
“Todos votaron por unanimidad y me convencieron de que Omar fuera al evento de Argentina”, señaló.
La participación de García Harfuch se produjo en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, encuentro encabezado por la DEA en Buenos Aires y que congrega a representantes de más de 100 países para abordar el combate al narcotráfico y al crimen organizado transnacional Harfuch fue a defender la estrategia mexicana Sheinbaum explicó que uno de los argumentos que terminaron por convencerla fue la posibilidad de utilizar el foro para mostrar directamente los resultados de México y contrarrestar versiones que su gobierno considera falsas.
“Es importante que vaya el secretario de Seguridad para que todo el mundo conozca lo que estamos haciendo en México, que no haya noticias falsas, que se vea cuál es la estrategia que estamos siguiendo”, sostuvo.
La mandataria agregó que García Harfuch también debía explicar “cuál es la relación de respeto a nuestra soberanía que tenemos con distintas instituciones del gobierno de Estados Unidos y de otros gobiernos del mundo”.
Durante su participación en Argentina, el secretario presentó resultados de la estrategia mexicana contra el crimen organizado y destacó la importancia de la coordinación internacional contra el narcotráfico.
Sheinbaum aseguró que el balance recibido sobre la intervención del titular de Seguridad fue positivo: “Por lo que me informó, pues le fue muy bien en la presentación”.
DEA sí, pero bajo reglas mexicanas
La Presidenta rechazó que la asistencia de García Harfuch signifique regresar al esquema de relación que la DEA mantuvo con México durante administraciones anteriores.
Recordó que después de la detención del general Salvador Cienfuegos en Estados Unidos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador estableció nuevas reglas para la actuación de agentes estadounidenses en territorio nacional.
Sheinbaum sostuvo que su administración mantendrá relaciones institucionales con la DEA y otras agencias estadounidenses, pero estableció claramente sus límites.
“Toda la coordinación con ellos tiene un margen; el margen es la Constitución, la Ley de Seguridad Nacional y estos cuatro principios”, afirmó.
Y enumeró: “Respeto a la soberanía y la integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y cooperación sin subordinación”.
La mandataria resumió así la línea que seguirá su gobierno frente a la DEA: mantener comunicación y coordinación contra el crimen organizado, pero sin permitir que las agencias estadounidenses actúen fuera de las reglas establecidas por México.











