• La mandataria federal respaldó acciones del Ejército Mexicano en operativo en Jalisco, pero no refirió la detención y muerte del líder del CJNG

Judith Sánchez Reyes

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se pronunció sobre el reciente operativo llevado a cabo por el Ejército Mexicano en el estado de Jalisco,
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Sin embargo, omitió referirse al resultado de este operativo, comandado por el Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Fuerzas Armadas y Gabinete de Seguridad, la detención de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Luego de casi cinco horas de haberse registrado este hecho, en un mensaje publicado en su red oficial de X, Sheinbaum Pardo elogió la labor de inteligencia y la disciplina mostradas por los elementos militares, subrayando el compromiso de su administración por lograr la pacificación del país.

En este pronunciamiento, indicó «que en la mayoría del país las actividades se desarrollan con plena normalidad», sugirió mantenerse informados y en calma.

«Existe absoluta coordinación con gobiernos de todos los estados; debemos mantenernos informados y en calma.

Las redes sociales del Gabinete de Seguridad informan de manera permanente. En la mayor parte del territorio nacional se desarrollan actividades con plena normalidad», escribió.

El contexto

El operativo de seguridad en Jalisco, que movilizó un número significativo de efectivos y recursos terrestres y aéreos, fue objeto de atención nacional e internacional debido a su magnitud y a la zona estratégica donde se ejecutó.

La jornada que siguió a este despliegue militar tuvo como común denominador una serie de actos violentos, como narcobloqueos, quema de autos y tiendas de conveniencia, característicos reactivos del crimen organizado.

De acuerdo a reportes preliminares de las secretarías de Seguridad estatales y de la propia Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en al menos 14 estados del país, se han registrado este tipo de incidentes violentos, incluidos enfrentamientos armados y ataques directos a infraestructura pública y privada.

Entre los estados más afectados se encuentran Michoacán, Guanajuato, Zacatecas y Colima, donde se reportaron incendios de automóviles y camiones en vías principales, generando caos y temor entre la población.

En San Luis Potosí y Aguascalientes, las autoridades confirmaron intentos de bloqueos que fueron rápidamente disueltos, pero que evidenciaron una posible reacción coordinada.

En el sur, Guerrero y Oaxaca también experimentaron focos de tensión, con la aparición de mensajes amenazantes y el despliegue adicional de fuerzas de seguridad para contener la situación.

Los hechos violentos también alcanzaron a zonas del Estado de México,7 Morelos, Veracruz y Puebla, donde se registraron altercados menores pero significativos, así como en Tamaulipas y Nuevo León, que vieron reforzadas sus medidas de vigilancia.

Expertos en seguridad consultados sugieren que esta escalada podría ser una respuesta directa a la intervención militar en Jalisco, indicando una capacidad de reacción y movilización por parte de organizaciones criminales que aún opera a gran escala a nivel nacional.