Indicó que acostumbra a ser reciproca en este tipo de saludos: “llegan a darme un beso en la mano, yo regreso el beso”

Judith Sánchez Reyes

“Me besaron la mano y regresé el beso”, explicó la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la fotografía que captó el momento en que le besa la mano al senador Manuel Velasco, del Partido Verde Ecologista (PVEM), luego de recibir la banda presidencial en la Cámara de Diputados.

Al ser cuestionada sobre este polémico saludo, explicó que para ella es “una costumbre” regresar el beso, como un gesto de amabilidad y caballerosidad.

“Yo acostumbro, es algo que hago desde mucho, ya ven que antes se usaba que a las mujeres las besaban en la mano, entonces yo acostumbré a que, si llegan a darme un beso en la mano, yo regreso el beso”.

Apuntó que es “una práctica” que ha hecho desde siempre, incluso, en la campaña fue frecuente también, como algo natural y como una forma de reciprocidad.

“Es una práctica que tengo, la hice en toda la campaña, la he hecho desde hace mucho tiempo y fue eso, sencillamente: me besaron la mano y regresé el beso, algo natural y de reciprocidad que hago desde hace mucho tiempo”.

Criticó que personajes como el empresario Claudio X González calificaran este saludo de respeto, como “la reconciliación”.

Esta fotografía dio pie que personajes de la oposición dieran sus puntos de vista en las redes sociales, la mayoría negativos, pues aludieron que este beso reflejaba “sumisión”, sobre todo, un pacto con la “corrupción”, como los de la senadora Lilly Téllez.

«Nunca se agachen ante nadie, no besen manos sucias, no hagan reverencia a los corruptos (…) esa presidenta agachada besando la corrupción, no nos representa», escribió en una de sus publicaciones en X.