Carlos Ramos Padilla

Como política humanitaria, como populismo, como generosidad, vaya usted a saber, pero desde campaña el hoy Presidente López Obrador, abrió las puertas a los migrantes sin considerar muchos factores, el principal hasta cuándo daría el portazo.

Recibir a caravanas que intentan llegar a Estados Unidos representa un enorme costo para el país, más aún cuando de manera expedita se entregan visas en cinco días (antes un mes), para ganarse un salvoconducto para transitar, trabajar o establecerse en nuestro territorio.

Muchos de estos nómadas no cumplen siquiera con los requisitos necesarios y obligatorios de una inspección sanitaria y aseguran que con la llegada de africanos provenientes del Congo, ya se han detectado casos de ebola sin que contemos con medidas precautorias pera evitar una epidemia. Habitantes de Chiapas han pedido cercos sanitarios y la Secretaría de Gobernación lo ha rechazado.

Meses atrás un grupo de haitianos llegó hasta la frontera, allá por Tijuana. Al ser repelidos por las autoridades estadounidenses decidieron permanecer en México, fundaron una colonia “la nueva Haití” y exigen a nuestro gobierno manutención y todo tipo de servicios y seguridad. Incluso como medida de presión muchas se han embarazado para ganarse la nacionalidad.

En la Ciudad de México se han detectado células de colombianos dedicados al narcomenudeo y como miembros del crimen organizado a asaltos violentos en casa habitación. La mafia coreana ha desarrollado un negocio muy nutrido en la trata de blancas por los rumbos de La Merced. Y en Tamaulipas, incluso, de ha dado el fenómeno de la desaparición y/o secuestro de veintena de migrantes. Antes en San Fernando ya algunos habían sido fusilados.

Estados Unidos ha sido estricto en sus disposiciones de defender su soberanía y sus fuentes de empleo. Primero ellos y después los demás. Acusan que entre los migrantes han detectado bandas de delincuentes y han aplicado desde enero medidas en donde antes de contratar a un migrante, el empleo es para un estadounidense.

Las presiones se incrementan ante una sociedad como la nuestra que observa como en ocasiones se permite un mejor y fácil acceso a empleos a extranjeros que a propios. El desempleo ha crecido en el país, el primer trimestre del año no ha sido beneficio, la economía y el turismo a la baja, la inflación a la alza, una reforma educativa destruida, una política laboral incierta pero las fronteras porosas recibiendo por miles a diario que tienen dos opciones, una llegar y pasar a Estados Unidos o las más cómoda como plan “b” establecerse en México.

El periódico New York Times ha publicado que “la visa humanitaria en México es un imán para las nuevas cargas de migrantes”. Así que, el fenómeno migratorio expuesto por López Obrador como un gesto de fraternidad para el mundo, se ha convertido ya en un asunto delicadísimo de seguridad nacional.

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