Carlos Ramos Padilla

No hay lápida más pesada para un político/candidato que le acompañe la sombra de mentiroso y eso lo ocurre a Alfonso Durazo, el ex flamante sfox ecretario de Seguridad Publica que dejó como herencia el mayor número de crímenes y violencia en la historia nacional.

Un sujeto que ha querido brillar bajo la sombrilla de Colosio, de Vicente Fox o de Lopez Obrador, qué más da, aquel que le proporcione un vehículo político para ascender.

De ideología ni hablar, intento servir en altas esferas a corrientes políticas y de pensamiento totalmente opuestos. Si empleamos el discurso y calificativos de su actual patrón digamos que con Colosio colaboró con la mafia en el poder, con los neoliberales de la nación; si nos vamos a su paso por la residencia presidencial con Fox, alentó al máximo al conservadurismo; y ahora con la 4T aceptó un encargo que le quedó no sólo grande sino con un cúmulo de irresponsabilidades que para muchos tocan la puerta del delito.

Veamos únicamente dos casos, uno, la liberación de Ovidio en donde con franqueza las filias, los errores y la inexperiencia pusieron en evidente riesgo a miles de civiles. Los crimínales se burlaron del Estado de Derecho, se mofaron del Ejército Mexicano y humillaron al gobierno.

Durazo mintió junto con la camarilla del equipo se seguridad que manifestaron se trató de una “decisión colegiada” cuando días después el propio presidente aseguró se trató de una orden emitida por él. El otro asunto es el encuentro de AMLO con la mamá de Chapo, un asunto de seguridad nacional que fue filtrado a la opinión pública y que Durazo tendría la o ligación moral y legal de aclarar ante la ciudadanía.

Una cosa es en un extremo de seguridad nacional negociar con los delincuentes y otro ser sirvientes y sumisos a estos bajo sus condiciones y financiamiento. Pero lejos de esto, de mantener un prestigio personal, una integridad ética y respetar sus escrúpulos, deja el cargo para lanzarse como candidato a gobernar Sonora.

¿Con qué argumentos, cara y dignidad se puede presentar? Sería suficiente con consultar a personajes importantes y de relevancia como el doctor Manuel Mondragón para enterarnos de los tejidos de la corrupción que se manejan a esos niveles, porque mentir y traicionar, palabras de AMLO, es traición.

Se sabe qué hay otra anomalía que corresponde a que Durazo es protegido, bajo el erario público, por un importante número de marinos (ojo, no elementos del Ejército) para su protección personal.

Que podrá decirle, sobre todo a los norteños, sobre su estrategia de gobierno mientras desatiende los reclamos de las madres que apenas encontraron los restos de sus hijos en un cementerio clandestino.

Que podrá prometer cuando un día sí y el otro también los narcotraficantes presumen su enorme arsenal y su potencial de aniquilamiento. ¿Podrá Durazo recorrer todos y cada uno de los rincones territoriales de su Estado?

Incluso, me atrevería a preguntar, ¿cómo y de qué manera gobernaría, con quién? Se requiere de mucha temeridad regresar a la tierra de Colosio portando la etiqueta de un gobierno radicalmente opuesto a la política e ideología de administraciones pistas, aunque AMLO en ese mismo Estado dijo seguiría la mística del candidato asesinado.

Durazo fingía ocuparse de sus responsabilidades en Seguridad Pública, pero intentaba pasar la mayor parte del tiempo en Hermosillo. Hoy su piedra en el zapato se llama Ernesto Gándara, “el borrego”. Y a todo esto nos inquieta saber que peso y papel jugará en esas elecciones Manlio Fabio Beltrones o usted ¿cree que la dejará pasar?

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