Carlos Ramos Padilla

El transcurrir del tiempo puede ver pasar muchas tempestades y cultivos, pero la memoria queda y más cuando hay testimonios. Se está investigando a Marta Sahagún por sus presuntos nexos con los Legionarios de Cristo relación que en su tiempo ella presumió y mucho. Se sabe que antes de ser vocera del gobierno de Guanajuato cuando Fox era el ejecutivo estatal estaba tan ligada que se involucró al área de tesorería de los Legionarios y sus hijos estudiaban en sus aulas, asunto que ya está en manos de la Unidad de Inteligencia de Hacienda.

Pero recordemos pasajes. La aún vocera del Fox como candidato presidencial se permitía el lujo de conceder (condicionar) a los reporteros entrevistas con el candidato y luego presidente electo a razón de que le preguntaran si en sus planes había una boda (con ella, por supuesto). Además, se sabía que su relación con Marcial Maciel era tan de confianza que se ejerció presión para dos asuntos, uno, el divorcio de Fox; y segundo, “el beso que le daría la vuelta al mundo”, sí ocurrido en la Plaza de San Pedro en el Vaticano bajo la sombra de Juan Pablo Segundo, protector evidente de Maciel.

Marta (sin h) ha usado las redes sociales para emitir un comunicado a la opinión pública expresando qué hay información “perversa y falsa”. Añade que niega los hechos insinuados ya que aseguran son un “engaño y una calumnia”. Es la misma mujer que en su perfil señala que es “la mejor vicepresidenta de la nación” aunque anticipa que se trata de una parodia.

Mientras tanto, y no son menester de engaño, ni calumnia, ni estafa, bien podría aclarar en beneficio de la “transparencia” que menciona y de lo que corre en los pasillos sociales, si está dispuesta a que se le exhiban sus nexos con los Legionarios, si tiene información de la primera fuga del Chapo, si tuvo beneficios con las concesiones federales de comercios en el aeropuerto internacional de la CDMX y si es verdad que estaba involucrada en los negocios de cascajo y traslado de materiales de construcción para el proyecto del aeropuerto en Texcoco.

Todo eso hay que aclararlo porque entonces de no ser así, sería un asunto de dimes y diretes, de señalamientos falsos y de actuaciones ajenas a su labor de “vicepresidenta”. Por mientras quedan las imágenes de Fox con un Cruz de sacrificio en el Auditorio Nacional y cómo en un Estado Laico, en el cargo de Presidente de México, se arrodillaba para besar el anillo pontificio de Juan Pablo en tierras mexicanas. Señales hay muchas, aunque el expresidente escriba en redes sociales que, por vivir con ella, “todo su amor, todo su apoyo y toda su solidaridad”.

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