Carlos Ramos Padilla

De archipiélago protegido por la UNESCO como reserva de la biosfera, a centro penitenciario, a nada. Son un conjunto de islas localizadas en el Océano Pacífico a 112 kilómetros de las costas del Estado de Nayarit. Hasta hace unas semanas albergaba a la Colonia Penal Federal establecida el 12 de mayo de 1905, por decreto emitido por Porfirio Díaz.

Era operado a través del Órgano Administrativo Desconcentrado perteneciente a la Comisión Nacional de Seguridad. Ahí fueron enviados los peores crimínales y luego los presos no afines al gobierno y activistas que habían luchado contra el Estado.

El 30 de diciembre de 1939 por decreto de Lázaro Cárdenas, se autorizó que los prisioneros pudieran convivir con sus familias mientras purgaban su sentencia. Quedaba prohibido, entonces, el ingreso de delincuentes sexuales ni psicópatas.

Hasta el 2012 fue administrado por la Secretaría de Gobernación. Ahí se construyó un hospital, escuelas, almacén, bibliotecas, muelle y templos. Se consideró entonces una cárcel sin rejas.

En diversos ciclos su población fluctuó entre 300 y hasta 3000 reos por diversos delitos. Se pensó entonces la intervención de diversas instituciones como Educación Pública, Medio Ambiente, Comunicaciones, Marina e incluso Correos de México. Se abrió espacio a ministros de culto y capacitadores técnicos y artísticos.

Los colonos prisioneros se adiestraron en actividades agrícolas y ganaderas. Se establecieron centros de atención como alcohólicos anónimos, drogadictos anónimos, neuróticos anónimos y servicios que incluían cine.

El Estado de Nayarit ha reclamado su posesión legal para destinarlas al turismo, pero las islas presentan un delicadísimo ecosistema que no permite incluso por razones climatológicas y de distancia ser un centro recreativo masivo.

¡Pero sorpresa! les llegó la Cuarta Transformación a cambiarlo todo y son proyecto alguno. Decidieron trasladar a todos los reos a otras centros en la masa continental y zas! se les perdieron 27 sin que hasta el momento autoridad alguna explique qué pasó y si estos están vinculados al crimen organizado y narcotráfico en el antes Distrito Federal.

A estos presos se les conocían como los “remontados” ya que existe la historia de que huyeron a refugiarse en las montañas de la isla. Hoy están al abandono sin siquiera saber si hay presupuesto para su utilización. Quedan lejos de San Blas como para ser un atractivo turístico ya que no hay nada, sino muros auténticos de agua.

El creciente programa de rehabilitación quedó trancado y las familias separadas. Pero más aún, el Gobierno Federal desea convertirlas en…Centro Cultural.

Y asómbrese ya hasta tiene nombre, es “Centro de Capacitación Ambiental y Educación de Niños y Jóvenes, Muros de Agua”.

Ahora la lógica y elemental pregunta es y ¿quién va a ir? Quizá usted, que amablemente me está leyendo, ¡recontrazas!

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