Carlos Ramos Padilla
Cada vez se vuelve más insostenible la defensa de amlo por parte del gobierno federal así se disfrace con la demagogia de los expresidentes neoliberales o la mafia conservadora de derecha. No se trata de creer en campañas que dañen la imagen de la transformación, sino que mis datos se desprenden de Human Rights Center de UC Berkeley.
Esta institución documentó 2,827 segmentos de 1,437 mañaneras resaltando expresiones de amlo que desacreditaban o estigmatizaban a periodistas y además contabilizó 337 periodistas y defensores de Derechos Humanos asesinados durante el sexenio 2018 y 2024.
Los argumentos sostienen que el patrón de persecución documentado amerita un examen preliminar de la Corte Penal Internacional. No se trataba de opositores sino de la construcción de enemigos imaginarios de acuerdo a conclusiones desprendidas del nivel de crítica. Las descalificaciones, los arrebatos expresivos y las acusaciones contra personas con nombre y apellido daban permitían un amplio rango de riesgo en la seguridad personal de los referidos y sus familias.
Por ello Berkeley prepara expediente contra el tabasqueño llegando a rangos de considerar posibles crímenes de lesa humanidad. Así el supuesto mesías va cayendo irremediablemente producto de su patológica soberbia.
Analistas han determinado cinco mecanismos de hostigamiento: estigmatización desde el poder, campañas de bots, espionaje ilegal con Pegasus y Geomatrix, uso del aparato judicial contra críticos e impunidad de entre 93% y 99% (fundamentalmente con el asesinato de periodistas), 78 comunicadores muertos en evidentes actos de violencia. Inclusive el expediente incorpora información de Guacamaya Leaks, R3D y Citizen Lab sobre operaciones de vigilancia militar.
Berkeley construye una ruta jurídica sumando las pruebas necesarias para presentar el caso ante la Fiscalía de La Haya. Hasta el momento amlo es el único expresidente desde Carlos Salians de Gortari que vive prácticamente bajo un voluntario arraigo domiciliario.
Todos los demás muestran actividad pública, profesional y académica de manera cotidiana. Y eso es muy significativo cuando adicional ya no se encuentran formas ni fondos para sostener una imagen moral de López Obrador más que empleando frases huecas sin sostén alguno.