Carlos Ramos Padilla

En colaboraciones anteriores me permití narrar lo que ocurrió en el Tianguis Turístico de Acapulco, el primero al que asistió AMLO. Dos factores fueron exhibidos, un discurso atropellado, improvisado en la inauguración en donde habló de la corrupción y mal gobierno de los anteriores y fue evidente el apapacho, la distinción y los privilegios que recibieron un grupo de youtubers que hasta un yate les rentaron para sus deportes acuáticos cuando la atenta presidencial no dejaba de emplear el combate a la corrupción como eje motor.

Ahora en Mérida se repito el fenómeno. El turismo dejó de ser la estrella del evento para dar paso a la agricultura, el tren maya y las refinerías. El sector esperaba datos duros, cortesía a los empresarios, por lo menos mención de los gobernadores presentes y nada. Se olvidó el presidente que el turismo representa el 9% del PIB y genera 4 millones de empleos en el país.

Ahora que ya no es el petróleo, el turismo es una fuente de divisas vital pero el mandatario aseguró que las ruinas arqueológicas de Yucatán son como “el Nueva York de los Mayas” y afirmó que “Campeche, que es una ciudad bellísima; aquí donde estamos, Mérida; y agréguenle el mar turquesa del Caribe, todo lo que ha significado Cancún, hasta la fecha millones de turistas, 400, 500 vuelos diarios del aeropuerto de Tulum” cuando no hay aeropuerto en Tulum, menos esa cantidad de vuelos.

Nada mencionó de los hoteleros, de los prestadores de servicios, ¡de los restauranteros… habló de la Reforma Eléctrica! en una mala copia de la mañanera. Afirmó “Es que está creciendo el sector agropecuario, el campo, hasta en el año más difícil, el año pasado, fue el único sector que creció… están creciendo las exportaciones de materias primas, de alimentos y este ha sido un buen año para la agricultura, porque no ha habido sequía, llovió y vamos a tener muy buenas cosechas, vamos a tener muy buena producción de alimentos.

También se está construyendo la nueva refinería de Dos Bocas, la vamos a terminar en julio del año próximo y ya con esta infraestructura vamos a dejar de comprar las gasolinas, los combustibles en el extranjero, vamos a ser autosuficientes”. La pregunta obligada es: ¿nadie le informó al presidente a qué evento acudiría? Divagante, ocurrente, despistado y desinformado y sin importarle. Así de fácil.