• El presidente del órgano judicial capitalino encabezó la primera sesión de Pleno público de magistrados del año, durante la que presentó a los dos nuevos consejeros de la Judicatura local, e impuso la toga a dos nuevas juezas de oralidad civil
  • Ante las nuevas impartidoras de justicia, planteó que paradójicamente en ocasiones ser juez requiere saber más de humanidad que de las propias leyes

Blas A. Buendía

Reportero Free Lance

filtrodedatospoliticos@gmail.com

El presidente del Poder Judicial de la Ciudad de México, magistrado Rafael Guerra Álvarez, encabezó la primera sesión de Pleno público de magistrados del Tribunal Superior de Justicia capitalino del año 2020, durante la que enfatizó el firme propósito de romper el techo de cristal de la institución para hacerla sinónimo de equidad, empoderamiento y perspectiva de género.

En el acto, el magistrado, asimismo, presentó a los dos nuevos integrantes del Consejo de la Judicatura de la Ciudad de México, Susana Bátiz Zavala y Ricardo Amezcua Galán, e impuso sus togas a dos nuevas impartidoras de justicia que por concurso de oposición a partir de hoy ocupan plazas como juezas de oralidad civil.

Al pronunciar un discurso, el magistrado puntualizó que existe el deseo de ser parte de un Poder Judicial incluyente, participativo, y en el que toda persona pueda alcanzar su potencial sin limitación alguna.

Al referirse a los retos que enfrentan los nuevos jueces, Guerra Álvarez comentó que en este Siglo XXI los impartidores de justicia cuentan con un cúmulo de herramientas y alternativas que aceleran la gestión judicial; sin embargo, planteó que en sus manos tienen la responsabilidad de discernir diferentes enfoques, personas, momentos, lugares y ordenamientos que perfile cada controversia.

“Paradójicamente en ocasiones ser juez requiere saber más de la humanidad que de las propias leyes”, puntualizó.

 A las nuevas juezas, les dijo que la trascendencia de su triunfo representa una victoria institucional que mantiene vigentes los más altos valores del Poder Judicial: la preparación constante, el profesionalismo, la disciplina y el sacrificio.

“Su trayectoria es resultado de una gran cantidad de recursos humanos, financieros e institucionales destinados a convertir a esta casa de justicia en el origen de nuevos juristas capaces de conducir a la impartición de justicia por la senda de la oralidad”, comentó Guerra Álvarez.

Asimismo, aseguró que la sociedad actual demanda que la deliberación de los jueces mantenga la misma contundencia de la argumentación jurídica, revestida de un lenguaje más asertivo, abierto y cercano al justiciable.

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