Pese al endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos, los envíos de dinero de los mexicanos desde el exterior mantuvieron una trayectoria positiva
El crecimiento fue de 3.1 por ciento anual y el monto acumulado alcanzó 36 mil 349 millones de dólares, aunque el número de operaciones disminuyó
María Escalante García
Las remesas que millones de mexicanos reciben desde el extranjero volvieron a mostrar su capacidad de resistencia frente a un escenario migratorio cada vez más adverso en Estados Unidos. Durante los primeros siete meses de 2026, los envíos de dinero hacia México alcanzaron 36 mil 349 millones de dólares, un crecimiento de 3.1 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).
El dato adquiere relevancia porque llega en un momento marcado por una política migratoria estadounidense más agresiva, con mayores presiones sobre la población migrante y un entorno que podría haber hecho pensar en una reducción considerable de los recursos enviados a las familias mexicanas.
Sin embargo, hasta julio, el flujo de remesas no solamente se mantuvo, sino que superó los 35 mil 250 millones de dólares registrados entre enero y julio del año pasado. La diferencia representa poco más de mil 99 millones de dólares adicionales en apenas siete meses.
Más dinero, menos operaciones
Detrás del crecimiento existe un dato que merece atención: mientras el monto total aumentó, el número de operaciones disminuyó.
Entre enero y julio de 2026 se contabilizaron alrededor de 89 millones de operaciones, frente a los 90.5 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción anual de 1.6 por ciento.
En contraste, la remesa promedio pasó de 390 a 408 dólares, un incremento de 4.8 por ciento.
Es decir, el crecimiento de los recursos enviados a México no fue producto de que se realizaran más transferencias, sino de que, en promedio, cada envío fue de mayor cantidad.
El comportamiento puede ser una señal de que quienes mantienen empleos e ingresos en Estados Unidos están procurando enviar mayores cantidades de dinero a sus familias, incluso en un contexto de incertidumbre migratoria.
Para miles de hogares mexicanos, estos recursos representan mucho más que una cifra en las estadísticas nacionales. Son dinero destinado a alimentación, vivienda, educación, salud, pago de deudas y otros gastos cotidianos.
Julio también cerró al alza
Tan sólo en julio, México recibió 5 mil 571 millones de dólares por concepto de remesas, monto que significó un incremento anual de 3 por ciento. Durante ese mes se realizaron aproximadamente 13.1 millones de operaciones, con una remesa promedio de 426 dólares.
El comportamiento mensual también resulta significativo porque confirma que el flujo de recursos continuó creciendo después de meses en los que las remesas habían mostrado señales de debilidad.
Con cifras ajustadas por estacionalidad, los ingresos por remesas aumentaron 0.5 por ciento en julio respecto a junio, mientras que los egresos disminuyeron 0.3 por ciento.
El saldo superavitario de la cuenta de remesas llegó en julio a 5 mil 467 millones de dólares en cifras originales.
En términos acumulados, el superávit durante los primeros siete meses del año alcanzó 35 mil 619 millones de dólares, por encima de los 34 mil 562 millones registrados en el mismo lapso de 2025.
El dinero llega por vía electrónica
Otro cambio evidente es la consolidación de los medios electrónicos como principal mecanismo para enviar dinero al país.
Durante enero-julio, 99.1 por ciento de los ingresos por remesas llegó mediante transferencias electrónicas, equivalentes a 36 mil 37 millones de dólares. En efectivo y especie se recibieron 244 millones de dólares, mientras que las llamadas money orders representaron otros 69 millones.
La cifra refleja la transformación de un mercado que cada vez depende menos de mecanismos tradicionales para mover recursos entre Estados Unidos y México.
La facilidad para realizar transferencias desde teléfonos celulares, aplicaciones y plataformas financieras ha permitido que el envío de dinero sea prácticamente inmediato y que millones de familias puedan disponer de estos recursos sin depender de mecanismos físicos.