• Vanessa, mamá de Ana Amelí, desaparecida hace 365 días en el Ajusco, encabeza la acción junto a otros padres buscadores

Judith Sánchez Reyes

Este domingo, a las 2:30 de la tarde, el Ángel de la Independencia tuvo una reinauguración distinta. No hubo mariachis ni banderas. Hubo fichas de búsqueda y una pala de acero con la que la familia de Ana Amelí y otros desaparecidos piden respuestas.

Encabezada por Vanessa, mamá de Ana Amelí —desaparecida hace exactamente 365 días en el Ajusco, alcaldía Tlalpan—, y acompañada por otros padres buscadores como don Gustavo Hernández, un grupo colocó en el monumento una pala de aproximadamente 3 metros de acero.

El símbolo

La pala es el emblema de madres y padres buscadores en México. Representa las jornadas de búsqueda en campo, en cerros, en terrenos baldíos.

“Buscamos visibilizar nuestro dolor ante las autoridades”, explicaron.

“Y exigirles que dejen de ser indolentes e indiferentes”.

Para las familias, el objetivo de “reinaugurar” el Ángel es claro: que deje de ser únicamente un punto festivo y se convierta también en un punto de reflexión.

“Que la sociedad civil haga conciencia, que sea solidaria y que se cuide”, dijo Vanessa.

“Porque en 2026 cualquier persona, de cualquier edad, de cualquier profesión, de cualquier sexo, está expuesta a desaparecer”.

A un año sin Amelí

Ana Amelí desapareció el 12 de julio de 2025 en el Ajusco. A 365 días, la familia denuncia que no hay avances en la investigación. Por eso eligieron esta fecha y este lugar para alzar la voz.

Junto a la pala, colocaron la ficha de búsqueda de Ana Amelí y otra decena de desaparecidos, así como mensajes dirigidos a autoridades y a la ciudadanía.

“133 mil familias esperan respuestas”

Durante la intervención, los colectivos recordaron que en México hay más de 133 mil personas desaparecidas y no localizadas, según cifras oficiales.

“Que este Ángel sea también un punto de partida para que estas 133 mil familias tengan respuestas y sepan del paradero de sus desaparecidos”, señalaron.

El Ángel de la Independencia, uno de los monumentos más representativos del país, amaneció este domingo con un nuevo significado para quienes marcharon: memoria, exigencia y la promesa de no dejar de buscar.

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