Miguel Ángel López Farías

Algo muy extraño está ocurriendo en el IPN, en las últimas semanas, su servidor, ha recibido un tsunami de información que hacen referencia a sospechosos movimientos en el politécnico.

Algunos concluyen en el pasado examen de selección para aspirantes a el nivel superior que fue aplicado vía digital a los muchachos arrojando la cancelación de muchos aspirantes por verdaderas tonterías. 

Vayamos  por partes, el IPN entró en una zona polémica desde que fue nombrado director general un personaje que no posee, digamos, una reconocida y tradicional raíz en sus áreas de investigación, docentes o administrativas, considerado, en todo caso, un advenedizo que arriba a el cargo como producto de la relación con la directora del Conacyt, María Elena Álvarez Buylla, bióloga y quien transpira un fuerte tufo de la doctrina cuatroteista del “tropicalícese” todo, hasta la ciencia e investigación. Hoy el Conacyt es un cascarón semejante a el partido Morena.

Regreso a el tema del director del poli, Arturo Reyes Sandoval, señalado por rodearse de sujetos (hombres y mujeres) que juntos, podrían sumar años en prisión no lo

digo yo, existen carpetas de investigación judiciales “vivas”, desde las que señalan “acoso sexual”, defraudación o enriquecimiento ilícito… basta con tener acceso a alguna de las redes sociales de la comunidad politécnica y leer como “arden” las oficinas y pasillos del mundo guinda.

Sobra mencionar que el IPN, desde el impulso original del general Lázaro Cárdenas ha contribuido a que millones de jóvenes mexicanos tengan acceso a una verdadera y competitiva cancha de preparación, millones que desde el interior de la República, muchos de ellos en condiciones desfavorecidas económicamente, han encontrado  en el poli la forma de regresar a sus comunidades convertidos en ingenieros en todas las especialidades posibles, médicos homeópatas y un largo y productivo etcétera, chavos, mujeres y hombres que le dicen a México como debe funcionar  sus engranes, expertos en  ciencias exactas.

México le debe mucho al poli y hoy, los mexicanos voltean hacia otro lado, mientras que al IPN lo mimetizan en algo parecido a las escuelas autónomas de AMLO… las Benito Juárez de secos resultados.

A la 4T le gusto el poli, lo han tomado, colocaron a un cuadro directivo que solo responde a la doctrina morenista, propia del tamaño de una extorsionadora como la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, quien por cierto, continúa sin ser investigada por la FGR sobre el derecho de piso cobrado a los trabajadores del municipio de Texcoco.

¿Pero la toma del poli a manos de Morena tiene que ver solamente con la siembra de semillas ideológicas de la 4T? No, en realidad se trata de una acción que busca hacerse de un botín económico millonario, un presupuesto que, obviamente, nunca podrían obtener de la UNAM (con todo respeto, en ese territorio los pumas pelean y fuerte). Pero en el poli, como en Conacyt encontraron una institución que, sin ser de sangre tibia, tradicionalmente han optado por las protestas d baja intensidad.

Los cerca de 19 mil millones de pesos que se destinaron para el poli en este año, son un botín sumamente jugoso, que en este momento sirve para que muchos del primer círculo, hasta familiar (se sabe de varios nombramientos de uno de los hijos del mandatario que recayeron en personajes que manejan contratos y mucho dinero en el poli).

Así que, algo más que extraño está sucediendo en el poli y ya no son rumores, las fichas de contratos con empresas que cobraron millones por el examen de admisión y que fallaron revelando un fraude siguen llegando.

Aquí la primera llamada, pero toca a esa valiosa comunidad politécnica comenzar a abrir la boca, pues la técnica al servicio de la patria se comienza ejercitándola cuando se defiende con el corazón.