Miguel Ángel López Farías

Nada sorprende la ruta de López Obrador con lo del “decretazo” para torcer la constitución y que la Guardia Nacional pase a la nómina y control de la Secretaría de Defensa, las leyes llevan mucho tiempo muertas para el presidente y de ello se habrá de encargar la historia.

López Obrador, ciertamente, sigue la receta de Felipe Calderón cuando buscaba que México se vistiera de verde olivo. Pero hasta en los “micros hay rutas”. Con Calderón se buscaba combatir a los narcos y con López obrador, pues ya sabe, abrazos y esas cosas.

Diríamos que ahora si “es un peligro para México”, el tema radica en “¿cómo para que busca que un aparatote como la guardia nacional sea absorbida por los militares?” ¿Para tener más albañiles? ¿Para que se vean monumentales los desfiles? En serio, ¿Qué con una maquinaria burocracia con uniformes de soldados? ¿Combatir a los delincuentes? ¿Ir tras los poderosos cabecillas de los cárteles?

Seamos serios, López Obrador está aplastando la constitución y se ha pasado por el arco del triunfo a el poder legislativo, pero de ninguna manera lo está buscando para un bien colectivo, no es para pacificar al país, ni acabar con los “motonetos” extorsionadores o las bandas de trata de blancas o secuestradores, muuuchoooo menos para desarticular a los cárteles que usted y yo sabemos son los que “rifan” en este sexenio.

La Guardia Nacional ha hecho lo que le han permitido hacer, lo mismo que ejército mexicano y marina, solo lo que el mandatario les ha autorizado.

Militarizar al país ¿Para qué? Encuentro solo una cosa, una sola, la ruta de la dominación total de una institución para fines de permanencia de su proyecto, ojo: no hablo de golpe de Estado, sino la aplicación de mecanismos de control por parte de una fuerza militar alineada a la filosofía de la 4T…

Y por qué no hacerlo así, con la Guardia Nacional tal y ¿Cómo está? Por qué los hilos de mando en el ejército son mucho más “leales” a el presidente, más ahora que parte de la cúpula castrense ha sido beneficiada con contratos multimillonarios en grandes obras, lo que, se quiera o no, los hace parte de una red de complicidades.

El Ejército opera ya un grueso de los principales programas del mandatario, solo le faltaría el manejo del INE y de las elecciones, ¿Se imagina? ¿Entonces, que otra serie d razones encontraríamos detrás de una acción presidencial que busca meterle esteroides a la Defensa Nacional con la transmutación de la Guardia Nacional? Ahí se la dejo.