Miguel Ángel López Farías

No hay nada más «machucón» que la frase «se los dije», y hoy que las filas de arrepentidos pululan por este páramo nacional, no solo en el graderío de los hombres y mujeres del cine se sintió la furia por qué el machete de la 4T les dio pleno rostro de su fideicomiso y como mencioné anteriormente, es de sabios reconocer que se fueron con la finta, aunque ahora recojan leña verde para su barbacoa presidencial.

Cierto, no hay nada de gracioso con eso, debemos mencionar que hace poco más de dos años, México supuraba enojo por lo que significó un gobierno lleno de  excesos, hagamos memoria, López Obrador no llega al poder por haber sido el mejor, frente a si existían candidatos mucho más preparados, Anaya y Meade bien pudieron haber triunfado, millones de mexicanos, incluyendo a esas figuras del espectáculo o del casillero intelectual se sumaron  a un tsunami social que, primero, tomó las pistas de las redes e hicieron polvo a Enrique Peña Nieto, sin descontar que fue el mismo ex presidente y su equipo quienes rompieron las barreras de  los excesos, las «Casas Blancas», «los socavones», Odebrecht, la arrogancia de sus hombres en Hacienda o en la Sep, su vocero y los contratos multimillonarios  con periodistas para maquillar la realidad, la fuga del “Chapo”, las traiciones entre ellos, los gobernadores tricolores corruptos, todo eso, aunado a la creciente violencia y el brutal contraste entre ricos y pobres, fueron la suma de muchos votos que se fueron a la yugular de un PRI autista.

AMLO llevaba muchos años señalando todo eso, fue su guion y sembró en el imaginario que habría de vengar todas esas afrentas, solo que en la letra chiquita no se mencionó que no sabía cómo hacer que un aparato de gobierno avanzará, o peor, que terminaría protegiendo a personajes igual o peor que sus antecesores, el presidente AMLO confirma eso de que la sociedad es un colectivo de desmemoria.

Lo dijimos en su momento: Peña Nieto fue el verdadero jefe de campaña de AMLO, lo hizo llegar y, así las cosas. Toca a esta sociedad y sus órganos pensantes releer el contrato firmado, porque esto apenas comienza, y lo que viene no es la afrenta a ganadores del Oscar, se trata de una de las mayores crisis económicas, con desplomes del 8.8 del PIB y la destrucción del empleo en hasta 1.4 millones de despedidos.

El panorama no es nada halagüeño, muchos que votaron por Morena ya esconden la mano, pero así es la democracia, lo honesto sería preguntarnos ¿Qué hemos hecho como país para tener gobiernos como el de Peña o este? Sin mencionar a los blanquiazules. ¿Qué traumas subsisten en la sociedad que, como mujeres maltratadas, regresamos al marido golpeador?