Miguel Ángel López Farías

No nos quebremos la cabeza, en Nuevo León “contrataron” a una pareja romana  que hace lo que sabe hacer : entretener a su público… el que Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez hayan “adoptado“ a un bebé de cinco meses para montar una lacrimosa escena de ser “papitos fosfos“ debería ser analizado desde algo más profundo  y corresponde a los bajos niveles culturales, psicológicos y de instrucción que en este país (no solo Nuevo León) se respiran… procurare no ser ofensivo, pero es justo que las cosas se digan por su nombre:

Samuel y Mariana llegan a el poder gracias a un feroz bombardeó en redes sociales, instalaron la tiktocracia y sus votantes les compraron completito el espectáculo… ¿Qué se puede esperar de un gobierno basura? ¡Resultados basura! ¿Qué queríamos encontrar si los electores procesan la decisión del sufragio desde la falta de sentido común, si la basura mental es la fiel acompañante en sus días y noches?

Dejemos de engañarnos, en Nuevo León fue impulsada una pareja con la ayuda de poderosos grupos como la cementera CEMEX, misma que obtendrá enormes ganancias con la construcción del nuevo estadio de los Tigres, una joya del cómo, desde la plutocracia, con la ayuda de una pareja frívola, incapaz de la empatía y negados para servir a la gente, a su pueblo, pueden llegar a la gubernatura por la fuerza de los votos más poderosos: la del YouTube, TikTok, Facebook, Twitter e Instagram, laboratorios que de facto se convirtieron en el nuevo sistema educativo del país…

¿Qué esperaban en Nuevo León? ¿Qué su gobernador y su esposa hicieran algo distinto? ¿Qué dejaran pasar la oportunidad de “adoptar” a un bebé con discapacidad y no lo exhibieran en sus plataformas digitales? ¿Qué esperaban quienes votaron por ellos? ¿Que la parejita imperial fuera discreta y guardaran para su intimidad un acto que pudo haber sido un gesto de desprendimiento y que se convierte en un capítulo más de “Laura de América“?

Samuel y Mariana son “los monstruos” del momento, pero son LOS MONSTRUOS de quienes los eligieron, no hay sorpresas; sería mejor discutir sobre los fenómenos que los provocan, que permiten que en México se consuman ídolos de barro, y esa manera en que se institucionaliza la mentira y la simulación en todas las capas de la sociedad y que alcanzan su máxima expresión en gobiernos que vomitan cinismo y que trágicamente muchos la aceptan como parte de la normalidad nacional.

¿De qué se extrañan en Nuevo León? ¿De qué hablamos en todo México? ¿Qué con Veracruz o Morelos? Discúlpeme, pero son gobiernos que los merecen, son sus adefesios, o desmiéntanme.