Miguel Ángel López Farías

Solalinde puede decir misa, el papel histórico de muchos ensotanados ha sido el de la beatifica comparsa de aquellos que detentan el poder, “religión y fueros” era la consigna durante el proceso de independencia en México…

Solalinde tiene sus veladoras puestas en YSQ, y así fue con el papa Eugenio Paucelli, Pío XII, quien mantuvo un polémico silencio ante las atrocidades en contra de los judíos en la Segunda Guerra Mundial, pero en cancha local, el clero mexicano ha dejado mucho que desear, recuerda usted la propuesta del cardenal Norberto Rivera (que en su gloria esté), en su momento propuso reformar el artículo 3o y permitir que la educación dejase de ser laica y se convirtiera en religiosa…

De haber prosperado hoy no solo tendríamos “las mañaneras”, sino doctrinas en las aulas en donde el santo patrono sería el benévolo jefe del estado ¡¡Jesús de Veracruz!! Y hablando de Veracruz, la altísima probabilidad de que Torquemada García, cuyo nombramiento como encomendado del santo oficio estaría quemando en leña verde a todo aquel que osara verlo a los ojos. 

Solalinde puede decir lo que quiera, total, que importan que sus otrora banderas de defensa de los migrantes se vaya a la fosa común de esos seres humanos que pagan miles de dólares para llegar a los EU… Ellos ya dejaron de ser agenda para el padrecito y tan es así, que fue notorio el silencio de Solalinde cuando se presentó la desgracia del tráiler en Chiapas, aquel de los 54 indocumentados muertos. Donde estaba el padre Alejandro Solalinde ¿Alguien sabe?

Y en serio lo digo, ni siquiera culparía al presidente, es en serio, él está en lo suyo, en campaña, que nadie se sorprenda, así es él… la bronca son los “ofrecidos”, esa corte de lisonjeros que como en el caso de las ministras de la Suprema Corte, ambas con la camiseta de la 4T, que sin estar en sus facultades, pues solo deberían haberse pronunciado sobre la decisión del INE de aplaza la consulta de revocación, se fueron por la libre y ordenaron al INE continuar con el proceso, aunque no exista la gasolina suficiente para llegar a la siguiente caseta.

Solalinde, lo hemos atestiguado, vendió su alma, quiere lo terrenal, ese dulce sabor del poder que otorga estar en las primeras filas que han ocupado “Lord molécula” y Antolini, pero está bien, están en su derecho, aunque en los libros de historia, una vez que los cadáveres en el closet apesten, ocuparan el sitio que insistentemente han buscado.

Y sin ánimo de irme al infierno, este escribano se tomará unos días para reflexionar sobre todos los pecados que he cometido.

¡Gran abrazo a todas y todos!

¡Felices fiestas!