Miguel Ángel López Farías

Detestable, Hugo López-Gatell es sencillamente detestable, dígame sino, ha dicho que “POR CADA DOSIS QUE POR ESTAS SENTENCIAS DE AMPARO, SE DESVÍE HACIA UN NIÑO O UNA NIÑA, CUYO RIESGO ES CONSIDERABLE MENOR, SE LE ESTÁ QUITANDO LA OPORTUNIDAD A UNA PERSONA QUE TIENEN UN RIESGO MAYOR”…

No hay insulto que describa al mayor mentiroso de la historia, un López-Gatell que se difumina entre la pseudo ciencia y un falaz protagonismo político solo apto para los oídos de los tontos.

Arrastrado y rastrero, López-Gatell arremete contra aquellos jueces que por la vía del amparo impongan la vacuna a nuestros hijos, un serio contrasentido a la extraña urgencia de su jefe por hacer que los niños y niñas regresen a clases, provocando que la movilidad de nuestros menores potencie su contagio y la de los que los rodean… ¡NO SEÑOR GATELL!

Su lógica carece de todo fundamento, sus líneas mentales no dan para más, así ha sido desde que arrancó este paseo de terror, cuando desde el púlpito señalaba que el Covid-19 no era de alto contagio, recomendando que no se usara cubrebocas… o al hablar de manera humillante de la “fuerza moral“ del presidente… no señor Gatell, usted raya en lo criminal y nadie, pero nadie con dos dedos de frente podría creerle a alguien que ha construido su narrativa desde las falsedades.

Los niños y niñas no son golpistas, la ultraderecha solo existe en su febril mente, entiéndalo, un amparo, la protección de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de esa Carta Magna que seguramente no ha leído, está otorgando la protección a lo más valioso de este país, de sus jóvenes, de sus niños y niñas. 

Habrá los periódicos, lea lo que las superpotencias están haciendo con sus jóvenes, googlee a Biden, pregúntese el por qué en los EUA están acelerando la vacunación de sus menores de edad, en uno de los programas más agresivos de inoculación, cuestiónese el por qué la prioridad son sus jóvenes.

Allá, ningún padre de familia ha acudido a jueces, no suplican por protección, allá gozan de un gobierno que no especula con la vida ni la muerte de sus chicos. López-Gatell, usted acusó a los niños con cáncer de estar detrás de intentonas de golpe de Estado, ahora desprecia a los jóvenes de este país, dedíquese mejor a tocar la flauta con sus amigos, tal y como lo hacía en el colegio de hijos de refugiados españoles. Deje de hacerle daño al país.