Miguel Ángel López Farías

Dos son los personajes de peso federal que merecen el más amplio reconocimiento en estas horas negras de gripas chinas, Hugo López-Gattel Ramírez y Marcelo Ebrard Casaubón, convertidos en generales de cinco estrellas, uno, el doctor, una versión de santo niño de atocha de la salud en donde su voz y credenciales han ido ganando terreno en las líneas de esta batalla, el epidemiólogo trae claridad y peso, no es en lo absoluto uno de esos figurines improvisados que pululan en la 4T, es una especie de Rockstar en tiempos de sordos y de grises, tal y como ocurre con su jefe Jorge Alcocer, un secretario de Salud que no ha podido asomar la cabeza tras la apabullada social por la falta de medicamentos antes de esta pesadilla del COVID-19.

Lo habíamos mencionado en picotazos anteriores, que el gobierno de AMLO se anotaba una buena carrera con el nombramiento de López-Gattel como vocero en este carnaval de contagios, y vaya que tener que aguantar a un jefe del ejecutivo que se va por la libre cada que le regresa el espíritu de campaña electoral y va destrozando todo lo que medianamente componen en su equipo, ¡¡¡pues no cualquiera!!!

Con López-Gattel la llevan bien hasta el momento, otro, le digo, es Marcelo Ebrard, un animal político, de la escuela salinista-camachista, un pivote de seriedad en horas cruciales para el inquilino de Palacio Nacional, obrad, no es ni por mucho aquel personaje que se resistía a abandonar los Estados Unidos ante el temor de ser detenido por el escándalo de la línea 12 del metro.

Aquel ex jefe de gobierno que tras dejar el cargo se dedicaría a hacerse chiquito para pasar desapercibido, el exilio lo hizo más fuerte, y tras su nombramiento como secretario estrella de la aplanadora morenista , se dedicó a levantar uno de las estructuras más sólidas en esta administración, un secretario de Relaciones Exteriores que se encarga de facto de las interiores, haciendo ver pequeños a los de por si chiquitos secretarios que acompañan a su jefe, Marcelo y el T-MEC, Marcelo la crisis con Bolivia, Marcelo y el aeropuerto, Marcelo y los indocumentados, Marcelo y el santo en contra del coronavirus, vamos, no hay película en donde no aparezca don Marcelo, haciéndonos recordar la vieja fórmula priista del cómo se construye una carrera hacia la presidencia de la República: o sea, siendo leal y útil a su jefe, el presidente de México.

Sabemos y de sobra que en el equipo de AMLO abundan los espontáneos, algunos con recias credenciales para eso de hacer gobierno, pero que no tienen el carácter suficiente para meterle freno a los acelerones de su patrón, en el caso de Marcelo y por ahí se asoma López-Gattel, se podría decir que no solo le están dando seriedad a la crisis de ansiedad y estrés por el COVID-19 que se filtra por todas partes, sino que con su presencia están salvándole la tarde a un gobierno que francamente se muestra como si chespirito les llevara el libreto. Así que, si debemos poner palomitas a algunos de la 4T yo voto por López-Gattel y por Marcelo, dos camisetas indiscutibles con el número 10 en las espaldas, los dos titulares y los dos con buen manejo de la cancha mediática y de buen fario ante la opinión pública.