Miguel Ángel López Farías

Es una de las mejores cartas de presentación de la 4T, lo he dicho y lo reitero, Rosa Icela Rodríguez le salva la tarde a una administración sumamente cuestionada. Ayer martes, la Secretaría de Seguridad Ciudadana compareció en el Senado, acompañada por los titulares de Defensa, General, Luis Crescencio Sandoval y de Marina, almirante José Rafael Ojeda Duran y un escurridizo titular de gobernación, Adán Augusto López… por cierto, se vuelve a notar la mano de Ricardo Monreal en este tipo de ambientes.

Las cifras mostradas por la secretaria en materia de delitos, violencia, asesinatos, no son tan distintas a las que se conocen por otros medios, sin embargo, el feminicidio aumenta y no aparece la solución a este flagelo.

La Guardia Nacional ha sido sumamente cuestionada por su escasa actividad, digamos, en los frentes de batalla, sobre todo porque en regiones como los municipios tomados por el narco en Michoacán, se esperaría una mayor presencia de la Guardia o el Ejército, es más, también en Guanajuato o Zacatecas solo que ya es sabido que esta ruta no es la que el presidente López Obrador busca, aunque ello implique decretar un abandono de estas zonas, en una suerte del “sálvese quien pueda”.

Ahora bien, el papel de la secretaria de Seguridad Ciudadana federal se ha visto limitada ante ese otro poder, el de los gobernadores y presidentes municipales, con todo y sus jefes policiacos, algunos de ellos entrelazados con bandas del crimen organizado, ya sea por corruptos o por miedo.

Una de las mayores resistencias encontradas por parte de los estrategas de la secretaria de Seguridad ha sido esa, el poder del narco es tal que se ha hecho del control de muchos órganos de gobierno en los estados y municipios, un asunto que no es nuevo, pues esa casta de narcopolíticos viene de un par de décadas atrás, el estado de Guerrero y capítulos como el de Iguala sirven de ejemplo.

La Guardia Nacional no va a ser utilizada para combatir a los cárteles, eso es claro, la están empleando para contener los otros delitos, los que pegan en la línea de flotación de los ciudadanos y como un cuerpo de disuasión. 

La titular de la secretaria de seguridad ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, trae una estrategia interesante y que tiene que ver con un trabajo de inteligencia policiaca y de mucha política, más a nivel de suelo, con actores regionales en municipios y estados, una de las mayores solicitudes ha sido el que se les provea de presencia de la Guardia Nacional, pues inhibe los delitos y les permite contar con un contrapeso ante sus propios policías municipales y estatales, muchos de ellos se encuentran en doble nómina, una la oficial y la otra de los criminales.

La desarticulación de esos lazos de interés, es una de las mayores tareas de la dependencia que encabeza esta funcionaria y si no se dan los resultados, sencillamente estaremos ante un sexenio más que se pierde.