Miguel Ángel López Farías

El golpe está dado, Marcelo Ebrard ha sido descarrilado en sus aspiraciones rumbo al 24, se le concedió la gracia de salir a decir que, “yo hice lo que tenía que hacer”. Exhibiendo que, como jefe de gobierno, fue solo eso, el más alto funcionario que impulsó la construcción de la L12 pero que no metió las manos en la obra, no pegó ladrillos, ni colocó trabes.

El que muestre la cara y diga lo que se le antoje, no sirve más que para reforzar la estrategia de López Obrador y Claudia Sheinbaum quienes han buscado acabar con las aspiraciones del canciller y evitar que haga alianzas con quien les dará la batalla, el político de Zacatecas.

Los nombres de los acusados en filtración a medios son “peces menores”, y a siembra la percepción  de que ningún ex jefe de gobierno pisará la cárcel, los demás si, Enrique Horcasitas el entonces jefe del proyecto Metro es quien figura como plato principal en el menú, pero ya lo traían en la mira, ya que desde el 2015, fue señalado y perseguido por distintas irregularidades en la entrega de la obra, el haber impulsado a ICA para obtener el contrato de más de 18 mil mdp cuando su hermano Luis era miembro del consejo directivo de esta empresa, una situación que le mereció el ser inhabilitado por 23 años para cargos públicos.

La cuestión es que Horcasitas fue defendido en su momento por su ex jefe Marcelo Ebrard y hoy, ese expediente es el que quemaría a Marcelo, por lo menos mediáticamente.

El secretario de Relaciones Exteriores ofrece una conferencia de prensa tras el anuncio de la fiscalía defeña en donde 10 de sus ex colaboradores se encuentran señalados en la tragedia, no ayuda más que para reforzar la óptica de que realmente si tuvo que ver, algo que entre la sociedad no se borrará.

De ahí que una de las estrategias de la defensa de Horcasitas es “embarrar” a otros personajes de peso de los tiempos de Miguel Ángel Mancera y así restar fuerza a el golpe dado en contra del núcleo marcelista.

Tan es clara la intención del presidente y de la jefa de gobierno por aplicarle la “eutanasia” al canciller, que en todo el armado de la fiscalía evitaron mencionar al poderoso Carlos Slim, dueño de la constructora CARSO y encargada de ese tramo de la obra que se vino abajo y aguzar la mira en el grupo que trabajo para Marcelo.

Claudia, sin arrojar un solo tiro, acabo ya con uno de sus adversarios rumbo a la presidencia y Marcelo, que no es ningún tonto, sabe que fue traicionado por su jefe. 

Marcelo, es mucho muy inteligente y se abren las expectativas sobre el rumbo que tomará a partir del próximo año.