Miguel Ángel López Farías
Genaro García Luna, el ex súper policía de Fox y de Calderón, según era reconocido por el propio gobierno de los EUA está por ver el capítulo final de su proceso legal en una corte en Brooklyn, NY.
Los testigos presentados por la fiscalía que busca comprobar que García Luna es el demonio han sido personajes de la más rancia galería del terror, narcos, policías corruptos, asesinos, todos como testigos protegidos y, obviamente, vomitando todo lo que el auditorio quiera escuchar, eso sí, sin la presentación de pruebas… dichos fantásticos semejantes a libreto de narco serie.
Y esto no significa que García Luna sea inocente, el ex director de la policía federal carga con el fario de todo lo que sospechamos y seguramente ha sido, en las sucias componendas entre policías y narcos de aquel sexenio foxista o calderonista… o el de este, por qué si algo debemos entender es que no importa el color del gobierno para que opere el engranaje que da vida a que García’s Luna’s existan, así en su tiempo el general Gutiérrez Rebollo, o Salvador Cienfuegos, hombres que lucieron por los resultados en contra de los carteles y que terminaron siendo señalados por ser lo contrario, protectores de capos.
García Luna es el show del momento, pero la película continua y en un par de años sabremos quién operó la red de protección a los hijos del chapo y a cambio de que (Claro está que la voz popular tiene muy bien apuntado el dedo hacia una parte del Zócalo).
Los próximos Genaro’s tendrán otros nombres y apellidos, hoy son gobernadores o líderes de partidos, secretarios de Estado, el tiempo y las milagrosas filtraciones nos harán la tarde en un futuro.
García Luna solo calienta el banquillo, él sabe mucho de muchos, conocedor de los tiempos y sus plazos.
Así que nadie desvíe la mirada hacia otro lado ya que, en este momento, las y los que fueron besados por el diablo de Sinaloa verán sus barbas remojar en breve.
Por cierto, Ovidio Guzmán de plano no será extraditado a los EUA. El impoluto brazo de la política mexicana lo protege, en un sutil respeto a los pactos… y no es culpa de Genaro, ¿Verdad?















