Miguel Ángel López Farías

Maldita sea, ¿por qué a ellas?, en serio, ¿qué laberinto mental lleva a una sociedad, la nuestra, ¿a que arrojemos lo peor de lo peor en contra de ellas?, a este país ya lo podemos catalogar como el más brutal en materia de feminicidios, no creo que en naciones de corte musulmán se mantengan niveles de asesinatos y vejaciones en contra de ellas, y aguas, hablamos de países en donde la ley del Corán literalmente borra de toda actividad a las féminas, constriñéndolas a objetos reproductivos, ornamentales.

Cercenadas en sus libertades, pero dista mucho de ser ejecutadas, violadas, mutiladas u objetos de la más pura discriminación, 2019, el año más violento que se tenga registro para México por la cantidad de homicidios dolosos y que trae por apellido el que nuestras, ¿nuestras? ¿por ellos es que nace la creencia de que se puede hacer todo tipo de basura en su contra?, le digo, en contra de ellas y es que sufrieron al menos siete delitos que las lastiman, que las agravian.

Es un aumento con relación al 2018, uno de 2.5 por ciento y que lastimosamente no ha encontrado ningún tipo de respuesta por parte del Estado, de su gobierno, de los órganos que deberían protegerlas, pero dejémonos de hipocresías, este mal surge de los bajo puentes del hogar, en donde se insacula el desprecio hacia ellas, con muestras sutiles o abiertas de degradación a su condición.

Vistas solo como las del sexo débil es que se les va confinando a los casilleros de los artículos que se usan y se tiran, pues en más de un hogar se forman los patanes que en un futuro habrán de violarlas, de someterlas a esa especie de semiesclavitud moderna, el hombre debe plantearse como primera pregunta el por qué permite que el mundo de las mujeres se convierta en su blanco favorito, como punto de agresiones, de desprecio, de todo tipo de ataques.

¿En qué momento se determinó que la vida de una mujer, de una niña, valía menos que la de un animal al punto de que se crean leyes que prohíben el uso de ellos en circos como razón de escándalo o de la defensa de los toros y no seamos capaces de actuar con mayor conciencia para elevar los bloques necesarios que contengan estos niveles de degradación en contra de ellas?

La cosificación de las mujeres es el cáncer más agresivo con el que se tiene que lidiar, pues las aprendimos a etiquetar de mil maneras y no por el valor principal de que son seres humanos tan o mucho más elevadas que el hombre mismo.

¿Por qué los números de asesinatos o violaciones o secuestros ha aumentado en contra de ellas? Por qué el andamiaje cultural se pudrió, llevando a las leyes a la peor laxitud, tan blandas y porosas que ningún órgano de gobierno es capaz de cerrar las llaves de las agresiones. ¿Nos espanta el que ellas salgan a gritar y a agitar a un colectivo de conciencias modorras en las calles?

Y ¿no nos conmueve el que todos los días sean desaparecidas, asesinadas o abusadas sexualmente? Eso es ser hipócrita… perdón, como en muchos capítulos de este estado putrefacto, los mexicanos estamos perdiendo la vergüenza y la dignidad, ahogados en un sin fin de latitudes que a nada llevan, ni nada solucionan, bajo la sombrilla de la clase política mas arrogante que se tenga memoria, así la vida, así la muerte para nuestras mujeres. ¿Cuándo paso esto, de que el hombre en México dejará de serlo para convertirse en una especie de depredador?

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