Miguel Ángel López Farías
Es un ejercicio de prospectiva… ¿Cómo cree usted que será recordado el presidente de México? Partamos de sus logros, los cuantificables, medibles y pesables… El tren maya se destina a ser un fracaso pues no existe ningún estudio serio que señale sus ventajas económicas ni turísticas y mucho menos de beneficio al medio ambiente.
La refinería dos bocas huele a un absurdo capricho por dotarle a Tabasco sí o si de una refinería, construida en una zona de inundaciones por los impactos de las lluvias… el aeropuerto Felipe Ángeles ya pinta para ser una especie de aeródromo con esteroides, muy internacional, pero con un puñado de vuelos nacionales y sin haber sido solucionado el mayor problema: la conexión terrestre del monstruo de la CDMX con esa región del Estado de México, colindante con Hidalgo…
Todos los hombres y mujeres del poder han buscado ser recordados por sus logros, en México existe una enfermiza obsesión por transmutarse en monumentos broncíneos y que su nombre lo lleven calles y escuelas (le apuesto que la refinería Dos Bocas será bautizada como la refinería Andres Manuel López Obrador, se lo puedo firmar…)
El actual mandatario lo ha manifestado en distintas ocasiones, quiere pasar a la historia como el mejor presidente de México… está en su derecho suspirarlo, pero el tonelaje de la realidad lo comienza a ubicar en el otro extremo y lo está resintiendo, ya que una a una de las banderas que en 18 años ondeó se vienen desgarrando al grado que va a ser muy difícil que se pueda ocultar todos los tumores, y lo peor, la metástasis no se la provocaron los enemigos, sino sus amigos y familiares, los nuevos ricos de la 4T…
Y sería tonto (por decirlo suavecito) que el hombre más informado de esta nación no sepa toda la mala hierba que le acompaña… ahí viene el epitafio, todo lo despotricó hoy se vuelve en su contra y lo está devorando: la corrupción que quiso lavar con lija es la misma que los está tragando (y solo son tres años de abusos).
¿Cómo creen que será recordado el mandatario? Seamos honestos, usted que voto por él, que aún lo apoya, sea valiente y responda eso.
El testamento político del mandatario parece ser un ardid publicitario, lacrimoso, que apela al facilismo emocional de sus seguidores bajo el rezo de “pobrecito, ha dejado la vida por este país”…
Mientras que detrás de esto se oculta la pregunta más importante… ¿Le alcanzará el tiempo restante para corregir algo, por sacar a los más pobres de su condición? Por qué la conclusión no es darles apoyos económicos mensuales, sino cambiar todo un modelo de país, uno con nuevas reglas en educación, empleos, justicia, repartición de la riqueza no por colores partidistas sino por productividad y preparación…
El testamento político solo les queda a los prohombres a los verdaderos mártires, no a los generadores de odio y de división.