Miguel Ángel López Farías

El video dura poco más de dos minutos, la grabación es realizada por un elemento de nuestro ejército mexicano, el escenario es un campo abierto, algunas nopaleras, casas a la distancia, todo está verde, pocos árboles, la toma registra el avance de los soldados y de elementos de la guardia nacional, van a paso lento, al fondo se aprecia, a lado de una barda muy alta, un grupo de civiles, no corren pero tratan de tomar distancia de los federales, de pronto reculan y se van en contra de los militares, los insultan, los amenazan, los soldados vuelven la marcha hacia atrás, se escucha la voz de un joven oficial dando instrucciones de no caer en provocación, los hombres civiles les mientan la madre, provocan y se mofan de los uniformados…

“No nos pueden disparar!!!”… los recios soldados mexicanos sólo observan, la grabación continua y se ve cómo los “rancheros” comienzan a jalar una gruesa manguera, la enroscan y advierten que los federales deben largarse, más insultos, más mentadas, más burlas… los huachicoleros son de algún lugar de puebla, de ahí es este video, el testimonio provoca indignación, rabia.

Los militares se miran entre sí, impotentes, indefensos frente a un grupo de criminales que simplemente recogen sus herramientas y se largan… duele esta humillación, pues la crudeza del testimonio es un fuetazo en el rostro de un país que se convirtió en una caricatura… paraíso de los violadores del Estado de Derecho.

La grabación ha sido filtrada por personal militar que ha agotado la paciencia, que respiran mucha molestia ante lo que ellos mismos califican como la derrota de la justicia… se ha negado que entre las filas de soldados y navales exista inconformidad ante la entrega técnica del país a bandas de narcotraficantes o en este caso de huachicoleros.

La disciplina de los hombres y mujeres que conforman nuestro ejército o Marina es férrea, es muy poco probable que se manifieste algún tipo de protesta pública derivado del desastre en materia de seguridad que los civiles han provocado.

Cierto, el presidente, de manera astuta, decidió entregar muchos botones de control a los mandos del ejército, los ha seducido con grandes proyectos de obras, 13 para ser exactos, no solo el aeropuerto Felipe Ángeles o un tramo del tren maya, sino la

Construcción de hospitales o los fantasmales cajeros automáticos del programa BIENESTAR, así como la entrega de aduanas y puertos a Marinos y ejército.

El presidente no solo NO ha cumplido con la promesa de campaña de regresarlos a los

cuarteles, sino que a la tropa los ha expuesto a el ridículo gracias a su mantra de “abrazos, no balazos”, pues mientras a los criminales se les exonera con gruesas capas de impunidad, a los de verde olivo se les “escurre” el rostro de vergüenza, al sentirse humillados y el mandatario debe recordar algo, las y los soldados mexicanos y de Marina son profesionales de la guerra y la protección de la nación, aman a México y a sus símbolos, son patriotas y el que se les restriegue que los que mandan son los criminales no es por supuesto una buena idea.