Miguel Ángel López Farías
El lunes recién, manifesté en el picotazo que la presidencia de Andrés Manuel recibiría el epitafio de haber sido el político de la destrucción, un señalamiento que ha sido profundizado en la revista NEXOS del escritor Hector Aguilar Camín, quien traza con mucho tino el debate por venir, el camino de la reconstrucción… el plan de la 4T ha sido el de llevar a cabo una revolución, no una “transformación”, una cirugía “patito” para cambiar el rostro del país, solo que se les pasó la mano al llevar a cabo una serie de “tasajeadas“ brutales e inexplicables.
El gobierno arrancó órganos que han sido muy útiles, la desaparición de guarderías, el ataque a los brazos de la sociedad civil como las ONGS, la demolición de la policía federal, la asfixia de programas que incluyen el rescate de zonas afectadas por desastres naturales y el reiterado etcétera cuatroteista.
El ambiente es de incertidumbre total y el gobierno de López Obrador finca sus metas en una rareza compuesta de ilusión y de fe.
La falta de dirección en México es notoria. Hasta el momento se transpiran políticas de ocurrencias y bandazos, salpicadas diariamente por una agenda propagandística y carente de sentido, el daño es evidente y la improvisación es un barco que continúan estrellando el caso contra los arrecifes.
La duda más grande es quien o quienes abran de generar los liderazgos que sin volver a atar a México a un pasado lleno de injusticias y abusos y descarada corrupción, puedan empujar a una dividida nación a la tarea de nuestras vidas, que es la de reconstruir a nuestro México supurante de sangre y miseria económica y humana.
Andrés Manuel es todavía un presidente con mucho poder y que no renuncia a la fórmula de la confrontación y eso tiene un costo muy alto en la historia.
Le quedan poco menos de tres años al mandatario y como pocas veces en sexenios anteriores los ecos de la sucesión presidencial se presentan con viveza casi frenética, una acción del subconsciente nacional por encontrar la luz al final del túnel y con ello el héroe o heroína y su proyecto de rescate de México.