Miguel Ángel López Farías
Era natural, lo venimos “cantando”, en el círculo del mandatario se comienzan a dar fisuras, muchos nervios por el 6 de junio. No los culpo, crecieron en un ambiente de fanatismo, de lealtad ciega que no les permitía dudar, el dogma es estar con el líder sin cortapisas.
Hasta que se escucharon las primeras sirenas del bombardeo de la realidad… la caída en la popularidad del mandatario es controlada con fuertes dosis de maquillaje a cargo de “casas encuestadoras”, se debe crear la percepción de que López Obrador es intocable, infalible, incuestionable… el manual de Goebbels es útil en estos casos, repite una mentira hasta que sea una realidad.
Ante la aduana del seis de junio las armas de la rebelión son desenterradas poco a poco, se comienzan a delinear los equipos para la otra aduana, la del 2024… ¿Quiénes se moverán con Marcelo? ¿Quiénes se alinearán con Claudia? ¿Le alcanzará a Monreal?, una cosa es absolutamente cierta, el actual presidente mutará de ser un valioso activo electoral a un lastre, el peso de la montaña de los errores y de un país herido y furioso irán pesando al grado de que los que deseen sucederlo tendrán que acudir al manual del parricidio político.
Un escenario impensable para un hombre que se acostumbró a no tener contrapesos, más dictador que demócrata, más taimado que honesto. ¿Claudia, Ricardo o Marcelo?
¿Quién entenderá que para la obtención de su más ansiado sueño es necesario infundir en sus piernas el más acabado pragmatismo y cortar el cordón umbilical que pronto dejar de ser alimento? Cierto, aún faltan tres años para que el juego se decida, solo que la proyección del tren “cuatroteista” indica que habrá de descarrilarse antes de llegar a la terminal.
Sabrán saltar estos maquinistas a tiempo o echarán su suerte a ¿qué un milagro de la morenita los salve? ¿En qué estarán pensando Claudia, Ricardo y Marcelo? ¿En qué pensarán sus equipos cada que ojean los números del desastre?
Porque algo es cierto, son fieles, acólitos, devotos, solo hasta que su Dios deja de serlo, entonces viene la revelación y el arrepentimiento… así se salvan las almas y los proyectos políticos.















