Miguel Ángel López Farías

Dudo mucho (ese es mi trabajo, dudar), dudo mucho que sean cien mil, si algo hemos aprendido es que para la 4T todo es “cuchareable“, tanto para las risibles encuestas de aprobación del mandatario, como para “desinflar“ las muertes por COVID o el número de seres humanos desaparecidos. Cien mil, aun así, son demasiados, es llenar el estadio Azteca de gente y ahí mismo borrarlos, enterrarlos.

México, técnicamente no es una dictadura, pero la gráfica de muertos o personas que parecen que se tragó la tierra, nos acercan a un retrato de gobiernos golpistas, propios de Brasil, Argentina o Chile… México, siendo una democracia, tiene un gobierno que en los hechos ha dejado correr la cifra, primero, desmantelando financieramente a grupos de la sociedad civil y segundo ,abandonando su principal tarea de vigilar que el Estado de derecho no sea esa prostituta al servicio de quienes puedan pagarla.

Repetiré algo que todos sabemos, la agenda nacional está llena, los distractores abundan, hoy, la estrategia es desviarnos de la corrupción del hijo del presidente hacia el tema de los médicos cubanos…

El público babeante devora estos capítulos como si de “Betty, la fea“ se tratara… mientras, más de cien mil hogares en México sobreviven el infierno de que uno de los suyos no aparezca y un detalle importante, más del 25% de estas desapariciones son de mujeres, jovencitas las cuales no están, no las encuentran, “alguien“ decidió “borrarlas” y una cantidad similar es de menores de edad… vamos, si alguien se atreve a juzgar algún vínculo con el crimen organizado (y aunque una parte lo fuera), nada justifica que en lo que va de este sexenio cien mil vidas desaparecieran.

Robarse a un niño, secuestrar a una jovencita, “levantar” a un hombre o mujer es tan sencillo, pues todas las condiciones lo permiten, el “sistema de justicia”, y todos sus resortes, así como la corrupción, complicidades y una generalizada indolencia política son quienes han permitido que se llegue a esta cifra, en donde miles de casos son solo un numerito, una carpeta de investigación más, del océano de asuntos sin resolver y por ende, sin ningún tipo de responsables.

¿A qué otra cosa habremos de acostumbrarnos en el país? ¿O debemos esperar a que se llegue al millón de vidas desaparecidas?