Miguel Ángel López Farías

Lección uno: en política, sino lo matas, lo haces indestructible. Esta regla ha sido pasada por alto por el zorro electoral de Palacio Andrés Manuel López Obrador, en su afán de desprestigiar a el líder del PRI, ha construido a una especie de antihéroe, Alejandro Moreno, ALITO, no solo está vivo, sino que en un fenómeno muy de nuestro folclor social, aglutina a una creciente bolsa de hombres y mujeres frustradas por la situación en el país.

En cualquier otro tiempo, la sola exhibición de los supuestos pecados de Alejandro moreno los “gatillos” se habrían accionado en respuesta fulminante en el cuerpo del campechano, nadie habría dudado en tatuarle leyes en la piel del acusado.

pero, y aquí la sustancia de este fenómeno, que contrario a verlo “muerto políticamente”, Alito ha resistido los ataques de tal manera que exhiban lo que exhiban ya no es parte de las primeras filas mediáticas.

Y fíjese, la encargada de hacer el trabajo de “chismosa de vecindad” Layda Sansores, pasó de ser la “escopeta” que disparaba a los patos a recibir los “huevazos”, tras darse a conocer un audio en donde despotrica en contra del dueño de la vecindad, ’López Obrador. ¿No lo escucho usted? Búsquelo en Google y vea que “pesado se llevan” los de Morena.

Que Alito se convierta en el “chucho el roto” no  es novedad , de alguna manera, los espectadores comienzan a tomar partido por un sentido histórico de los personajes, por un lado, un poderoso presidente que no ha reparado en violar la ley al utilizar todas las armas del espionaje para amenazar a quienes se resisten a ponerse de rodillas ante su augusta figura, López Obrador decidió ser el dictador y eso la gente lo percibe, y la víctima, sin detenernos a pensar si es inocente o culpable, decidió ponerle el pecho y ese acto de resistencia, con rasgos suicidas no pasa por alto en la sociedad, la cual, en algo para el estudio antropológico, siempre acuden en auxilio de la víctima.

Por qué cree que Alejandro Moreno no da sido “linchado” ¿por la turba? La sabiduría indica que el perverso es otro, no él.

Pero no solo el “pueblo” ha percibido esa putrefacción en el aire, sino que, me atrevo a afirmar, que son varios los grupos de poder en México que comienzan a tapizar sus habitaciones de cuadros del santo Niño de Alito, y ¿por qué?

Por qué Alejandro Moreno está resultando más resistente que el Covid y sus mil variantes, porque él solito se convirtió en la oposición total al régimen de la 4T, porque en lugar de debilitarlo con cada audio, le inyectan testosterona.

¿Es Alejandro Moreno culpable de corrupción? ¿Es un lastre para la alianza “Va por México”?

¿Es el cáncer y sepulturero del PRI? 

¿Es un cínico?

¿No lo sabemos?

Pero le cambio el personaje para estas preguntas.

¿Es Andrés Manuel corrupto?

¿Es un lastre para la democracia?

¿Es el cáncer y sepulturero de la izquierda?

¿Es perverso?

Usted responda,

A quien de los dos le encargaría el cuidado.

Es por ello que los antihéroes nos caen mejor que los perversos.