Los católicos celebraron hoy en Jerusalén el Domingo de Gloria, con la que culminan las festividades de Semana Santa, mientras la región vive un repunte de tensión que se fraguó con nuevos choques entre palestinos y Policía israelí en la Explanada de la Mezquita de la ciudad considerada santa por las tres religiones monoteistas.

A primera hora, religiosos y peregrinos recorrían las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén para dirigirse hacia la basílica del Santo Sepulcro, lugar más sagrado del cristianismo y punto neurálgico de la Pascua, donde la tradición sitúa la sepultura de Jesús.

El repiqueteo de las campanas se mezclaba con la joya y devoción de cientos de fieles que se juntaron en torno al Edículo, estructura que protege la Tumba de Jesucristo, según la tradición cristiana, para conmemorar su resurrección tras ser crucificado en una misa encabezada por el patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa.

El Domingo de Gloria marca “el centro de nuestra fe, que dios está con nosotros, ha resucitado y nos da un futuro”, dijo a Efe Eduardo López, sacerdote benedictino español de peregrinaje en Tierra Santa junto a un grupo de estudiantes religiosos de Teología.

“Entrar en el sepulcro, donde el señor ha resucitado, es un honor”, remarcó este religioso, que aseguró estar “emocionado” mientras asistía a la ceremonia, que culminó con un repiqueteo final de campanas para marcar simbólicamente la resurrección de Cristo.