No hay como compartir una almohada,
eso aclara completamente las ideas;
a veces hasta acaba con ellas, lo cual es una tranquilidad.
Julio Cortázar
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
A López Obrador le bastaba levantar la ceja para meter en orden a los suyos, fue capaz de regañarlos en la mañanera y despedir a quienes no le seguían el juego, le encantaba que lo adularan por ello nunca le gustó la prensa, los activistas y todo aquel que hiciera crítica.
Un aprendiz de dictador con piel de oveja que según hablaba de libertades, separación de poderes y lejanía de lo político y el dinero, pero mera narrativa. Lo que sí logró fue aplicar aquello de “más vale ser temido que amado”, no se debe olvidar que él era el movimiento, el gobierno, el pueblo y quien movía los hilos de absolutamente todo.
Ahí queda el levantamiento que le iniciaron Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard cuando quisieron ser candidatos presidenciales, a pesar de los esfuerzos y de un supuesto proceso democrático, se impuso a Claudia Sheinbaum. Los otros hicieron berrinche, amagaron con dejar a Morena, pero pronto recularon y agacharon la cabeza, uno se fue a coordinar a los diputados y otro a la Secretaría de Economía.
Aunque la presidente quiere y lo imita, pues no es el Pejelagarto y a ella si se le insubordinan y le hacen saber sus descontentos. Aquello que sucedió cuando Claudia Sheinbaum lanzó un discurso para buscar unidad en torno a los ataques de Donald Trump y el desdén de Luisa María Alcalde, Ricardo Monreal, Andrés López Beltrán, Adán Augusto que se sacaban una foto mientras Claudia les pasaba por atrás, resulta sintomático.
También queda para el recuerdo, la reelección de Rosario Piedra Ibarra que no era la impulsada desde Palacio Nacional, fue la peor calificada y entro de rebote a la terna, mientras Adán Augusto hizo el trabajo de cabildeo para que tuviera la votación y relegar a Nashieli Ramírez, con ello pisotear la voluntad de la presidente.
Bueno la más reciente fue el pasado 4 de mayo cuando se llevó a cabo la sesión del Consejo Nacional de Morena, en el que se aprobaron lineamientos partidistas referentes a las peticiones que realizó la presidenta Claudia Sheinbaum para combatir el nepotismo y evitar actos de campaña anticipada.
Este apartado surgió luego de la polémica ocurrida con la senadora Andrea Chávez, a quien la oposición acusó de realizar campaña anticipada rumbo a las elecciones de Chihuahua. El artículo ‘rasurado’ se trataba del segundo transitorio que establecía la cancelación de cualquier acto que se considere anticipado o que tienda a la promoción personal o personalizada.
El cambio que le hicieron a la ley antinepotismo, a pesar que Sheinbaum quería que entrara en vigor en el 2027, diputados y senadores prefirieron que fuera para el 2030, aunque la respuesta fue que hay división de poderes.
Vaya que ha causado revuelo la designación de Adrián Ruvalcaba como director del Metro, a los más recalcitrantes no le dan el beneficio de la duda por su pasado priísta, aunque hace dos años se convirtió para participar y apoyar en la campaña a Claudia. Aunque la decisión la tomó Clara Brugada, de su equipo me dicen que se trata de un pago de factura que vino de Palacio Nacional. Tiene sentido cuando la presidente pide que le den la oportunidad, total, el costo político será para Brugada.
Ahí quedan los reclamos por la designación, varios de los aduladores del régimen mostraron su inconformidad, también parte de Morena de la Ciudad de México, un punto más para profundizar las diferencias con Sheinbaum, al tiempo se la van a cobrar… pero mejor ahí la dejamos.
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Hasta la próxima.















