En realidad, casi no es necesario

que hagamos el bien.

Lo que hace falta es que dejemos

de hacer el mal, ¡Caramba!

Isaac Asimov

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Desde que llegó López Obrador a Palacio Nacional, anunció que su política exterior estaría marcada por su política interior, que no saldría de México o lo haría en ocasiones verdaderamente especiales, así se fue a Estados Unidos para visitar en Washington a su amigazo Donald Trump cuando estaba en campaña y luego le dijo que jamás había visto doblarse a alguien como López en la negociación para militarizar la frontera sur con 21 mil efectivos de la Guardia Nacional, aquello de “Oye Trump” y que lo iba a poner en su lugar resultó puro cuento.

Pero sin duda el viaje en el que se siente más cómodo es a Centroamérica, ahí sus homólogos todo le aplauden porque México sigue siendo un referente para ellos, Guatemala, El Salvador, Honduras, la cereza del pastel llegar a la isla de Cuba, cuna de gran parte del pensamiento de López Obrador y sus correligionarios de la 4T, si bien disfrutan de las comodidades del capitalismo y del neoliberalismo que tanto detestan, aunque sea de dientes para afuera.

Los mandatarios Alejandro Giammattei, Nayib Bukele, Xiomara Castro, y Miguel Díaz-Canel, ven en López Obrador un personaje que busca hacer un bloque latinoamericano para competirle al mundo, pero a estas alturas del sexenio y con la sacudida que le puso Trump ya no será posible, eso sí las caricias a la egolatría del Pejelagarto le vienen muy bien, así fue condecorado la máxima distinción de José Martí en Cuba, como en el pasado Fidel Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro y otros populistas que sumieron a sus pueblos en la desgracia, regímenes autoritarios y sin libertades, obviamente para los seguidores de López esos trofeos avalan su popularidad.

Las cosas no solo quedaron ahí pues en una de las mañaneras el presidente López Obrador se deshizo en halagos para Díaz-Canel y aseguró que es un ejemplo de presidente y de hombre, incluso señaló que se llegó a un acuerdo con Cuba para contratar médicos cubanos para enfrentar el déficit que tiene México en este tema.  

Mientras que en México continúa la escasez de medicamentos de todo tipo, como los oncológicos para los niños y mujeres con cáncer, se habla de las deficiencias que terminó por sepultar al INSABI, los más de 324 mil muertos por la pandemia que se quisieron ocultar, pero la OMS habla de que los excesos de muertes son 626 mil, es decir el doble, el presidente se aventó la puntada para que 25 mil guatemaltecos coticen en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Si en México no está garantizada la seguridad social para los 127 millones de habitantes, es decir no se ha llegado a la meta de la cobertura universal, ni mucho menos al sueño guajiro de tener un sistema de salud como el de Suiza. La pregunta es simple ¿Con qué recursos?

Durante la pandemia el gobierno de la Ciudad de México trajo a 500 médicos cubanos para hacer frente a la contingencia, por ello se les pagó 255 millones de pesos, pero nunca quedó claro cuáles fueron las actividades y en qué ayudaron a resolver la situación, si la capital era la de más contagios y más muertos. Ahora habrá una colaboración entre los Ejércitos de México y Cuba para nutrir a las Fuerzas Armadas de las experiencias de los militares de un régimen totalitario y dictatoria.

Luego de esa gira por Centroamérica, López Obrador deberá traer el ego en todo lo alto, pero en unas semanas se podrá contrastar el trato, el lugar que ocupa nuestro presidente y el país en la Cumbre de las Américas que se realizará en EU donde no habrá halagos ni medallas… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

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Hasta la próxima.