Entrometerse en el desatino del hombre

 es siempre una faena muy ingrata.

Rudyard Kipling

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Se cumplieron más de 15 días de un plantón afuera de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para “presionar” a los ministros en aquello del Plan B de López Obrador. Con pancartas, gritos y mentadas de madre para los ministros y en particular para Norma Piña, una muestra de la intolerancia y violencia de los más radicales especímenes de la 4T, inclusive golpearon rayaron y le gritaron de todo a uno de los jueces que salía del edificio y todo autorizado desde el edificio de junto, desde Palacio Nacional porque el Pejelagarto no acepta que esa reforma no cumplió con lo debido.

Dicen que no hay injerencia del Ejecutivo con los otros Poderes de la Unión, pero Morena y sus aliados, incluyendo al PRI por momentos, le entregaron al Legislativo a López Obrador y le pasaron reformas sin cambiarle una sola coma. Luego se aventaron su “viernes negro” en el que le aprobaron nada más 20 reformas en tres horas con una serie de marrullerías, no se tomaron el tiempo de analizarlas, los senadores solamente levantaron la mano, pero a esa también las espera la SCJN. Aquí podríamos enumerar una larga lista que ejemplifique cómo se tendieron ante el Pejelagarto, pero no nos alcanzaría el espacio.

En el caso de la Corte, que no se olvide que López Obrador y los suyos intentaron alargar el mandato del ministro Arturo Zaldívar que terminó por no aceptar. Luego lo intentaron con la que copió la tesis y ese fue el inicio para que a la postre Yasmín Esquivel no fuera electa como presidente, ese cargo recayó en la ministra Norma Piña que hasta ahora ha demostrado que hay distancia con el Ejecutivo y eso claro que tiene furioso a López y a los suyos que le han dicho de todo y le han armado campañas negras, claro que son hipócritas porque lo niegan.

Ya lo dijo el presidente “no es conmigo es con el pueblo” y en eso se escuda para seguir inyectando veneno, seguir dividiendo porque ante la falta de resultados y los cuestionamientos es el mejor escenario para la sucesión presidencial. Por lo pronto el lunes 8 de mayo del 2023 queda marcado en el calendario como el día en que la SCJN le metió un revés a López Obrador y su Plan B. El mensaje es claro no se van a dejar intimidar, hasta Zaldívar cercano al régimen se pronunció en contra, seguramente surgió efecto la marcha en defensa del INE, aunque se colgaron los políticos de oposición. Deberíamos acostumbrarnos a que la Corte haga su trabajo y que les corrija la plana a los otros poderes, sin rencores, con la ley en la mano y sin veneno, de eso se trata la democracia.

Pero en las redes los incondicionales, dirigentes, legisladores y los grupos que están afuera de la SCJN ya comenzaron los mensajes de odio contra los nueve ministros que les negaron su reforma, ya los llaman traidores y les avisan que los van a perseguir, esa es la actitud de los “más humanistas” que les mandata su líder que no sabe perder.

En la comparecencia de alcaldes en el Congreso de la Ciudad de México y mientras se “chacaleaba” a la alcaldesa de Azcapotzalco, un youtuber se acercó para cuestionar si no eran traidores los ministros que desecharon el Plan B del presidente, insistió tres veces y luego lo repitió con algunos legisladores, en todos hubo ecuanimidad y respuestas certeras que debe respetarse la división de poderes.

En las próximas semanas se votará la segunda parte de esa propuesta electoral y las proyecciones es que sean en el mismo sentido. Así nos metemos en otra campaña contra quien no esté de acuerdo con el pejelagarto, que seguramente seguirá furioso… pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.