Inicio Opinión Palabras Más / ¡Moral de utilería!

Palabras Más / ¡Moral de utilería!

Cuando hayas eliminado lo imposible,

lo que queda, por improbable que sea,

debe ser la verdad

Sherlock Holmes

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Los de la 4T echaron por la borda el legado de López Obrador, se les terminó aquello de la superioridad moral, aquella que gritaba y señalaba con su dedo flamígero que no eran iguales a los del PRI ni a los del PAN. Incluso, el primer año del Pejelagarto, se mandaron a hacer y entregar diez millones de cartillas morales basadas en el texto de Alfonso Reyes para concientizar a la ciudadanía, en una campaña para abatir la corrupción. Ojalá conservaran algunas y las leyeran, porque les hace falta.

Y es que las cosas han cambiado demasiado en dos años para la presidenta Claudia Sheinbaum. Motivos son varios, entre ellos que es la heredera de todas las cosas positivas y negativas del gobierno pasado, pero, sobre todo, pesa aquello que les dijo el finado Porfirio Muñoz Ledo, quien en 2022 soltó la frase: “El pacto no es heredable”, en referencia a las versiones sobre un posible acuerdo con el narcotráfico. Algo sabía aquel viejo político que pasó de ser uno de los fundadores a ser relegado por sus feroces críticas.

El discurso del 1 de septiembre de 2026 no fue distinto al del año pasado y también se parece a los de AMLO: todo va bien. Es una campaña para decir que todo va bien, pero el contexto cuenta mucho; por ejemplo, los escándalos que viven varios de los morenos señalados en cortes de los Estados Unidos, otros que andan a salto de mata y otros que regresaron para luego irse porque ahora están como apestados.

De lo anterior es Rubén Rocha Moya, antes cercano y con derecho de picaporte; ahora, la científica no lo quiere ni ver porque hizo que lo defendieran y luego se fue por la libre, como si obedeciera la voz de Palenque más que la de Palacio Nacional.

El otro desobediente es el senador Enrique Inzunza, también señalado y que se saltó las trancas para regresar a su escaño, aunque llegó muy saludador. No dicen que varios le sacaron la vuelta. No acató aquello de pedir licencia y se quedó por el fuero, según para seguir sirviendo a México. A poco, ¿de verdad nada más en la derecha hay hipocresía, como dicen desde la más alta tribuna?

Nos dijeron por mucho tiempo que la lucha era por ideales y no por cargos, que se trataba de convicciones éticas, pero se les olvidan a los más cercanos a López y Sheinbaum. Uno de esos principios era la austeridad republicana, porque no puede haber pueblo pobre con gobierno rico, pero eso parece no aplicar a los hijos del dueño del partido. Ellos se dan sus lujitos de junior, comen y beben de lo mejor, viajan a Japón, pagan noches en hoteles carísimos y se olvidan de las enseñanzas de papá.

Antes se escandalizaban de los hijos de los expresidentes. ¿Qué cambió? Quizá que ahora los apellidos están de este lado de la historia.

¿Qué tal aquella que era la encargada de desmentir a los periodistas y que destilaba veneno en cada aparición, la tal Liz Vilchis, a la que le revivieron sus mensajes de X del pasado? Hoy es una propagandista del régimen, sin autoridad moral, solo dócil para lo que dispongan desde Palacio. De periodismo, nada.

Ahí quedarán los números, los aplausos, las viejas liturgias, igual que las de antes, y la política sin principios termina siendo solamente administración del poder.

Y cuando la moral se utiliza como discurso, pero no como conducta, se convierte en moral de utilería, en una puesta en escena llamada 4T.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. Hasta la próxima.