El orgullo es una debilidad del carácter;
acaba con la risa, acaba con la maravilla,
acaba con lo caballeresco, acaba con la energía.
Gilbert Keith Chesterton
Arturo Suárez Ramírez
Estimados amigos lectores muchas gracias por su compañía. No cabe duda que la sabiduría popular siempre tiene la razón, y en eso de que “chango viejo no aprende maroma nueva” se cumple a cabalidad en la elección interna que busca renovar la dirigencia de Morena, en ese proceso se dan las mismas prácticas por las mismas personas, igual que en el PRD de ese que tanto reniegan, pero que es su origen.
Si algo terminó por sepultar al partido del “sol azteca”, fueron las luchas encarnizadas y antropófagas por adueñarse de ese instituto, así hasta que el grupo de los “Chuchos” se adueñó del PRD, cosa que no le pareció a López Obrador y luego de la elección del 2012 los hizo a un lado, les enseñó quien mandaba y lo difícil que era haber tenido a dos caudillos como líderes desde 1990, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.
En la antesala de la elección del 2018, que pondría en la silla presidencial al tabasqueño, se abrió la puerta a todos, a su naciente partido político Morena. Y los que hicieron una buena lectura de para donde iba el PRD, ni tardos ni perezosos abandonaron el barco para unirse a la fórmula ganadora, en otras palabras, simplemente para no quedarse sin “hueso”.
La política de un partido de puertas abiertas para obtener el triunfo a como diera lugar, le valió severas críticas a López Obrador, fiel a su necedad, hizo oídos sordos, pero al abrir las puertas a las mayorías, también se importaron las viejas prácticas, las viejas mañas de políticos que pretenden apoderase de Morena.
En ese contexto es que se da ese proceso de renovación, donde la alianza entre el senador Ricardo Monreal, el canciller Marcelo Ebrard y el diputado Mario Delgado, pretende ponerle un freno a Yeidckol Polevnsky y a sus cercanos en eso de la reelección. Aunque es muy temprano, los tres primeros buscan algo más que mandar en el partido, parece temprano, pero por ahora no hay de otra.
Mientras se define el asunto Yeidckol Polevnsky, parece que ya tiene un lugar asegurado en el gobierno de Puebla, al lado de su aliado Luis Miguel Barbosa, pero las disputas en las que se han metido estos grupos no le han caído nada bien al presidente López Obrador, quien parece que ya tiene una decisión tomada. El más contento Mario Delgado.
Entre Palabras
La que mete y mete la pata es la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, con el operativo en Tepito, que terminó con la liberación de los detenidos, lo que le dejó es tener a una fiscal carnal en la persona de Ernestina Godoy, quien me comentan es cuestión de días para que deje el cargo.
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Muchas gracias y hasta la próxima.