La parodia de una parodia
da como resultado una abstracción:
el eterno retorno al punto de partida.
Carlos Monsiváis
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Estimado lector, gracias. Esta semana marcará el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia de política exterior, será el primer viaje del tabasqueño fuera del territorio nacional, cosa que no había querido hacer, pero cuando manda el jefe no le queda más que obedecer, por lo menos eso parece por las reacciones que ha tenido el tabasqueño.
López va a Estados Unidos en el marco de una pandemia no controlada con más de 30 mil muertos, con los tobillos metidos en una depresión económica que apenas comienza, pérdida de empleo y con los ánimos caldeados por la división social promovida desde Palacio Nacional sistemáticamente, más la inseguridad que se ha desbordado al grado de permitirse ataques por el narco a funcionarios de primer nivel en la capital del país.
El pretexto de la visita a Washington es celebrar la firma del T-MEC, que por cierto lo negoció y lo dejo encarrilado la administración neoliberal anterior, así que no es un logro de la 4T, aunque se empeñen en pregonarlo. Los especialistas en relaciones internacionales han advertido de lo riesgoso que resultaría visitar EU y hacerle el trabajo de impulsar la campaña venida a menos de Donald Trump, que en ninguna encuesta aparece arriba del demócrata Joe Biden, esto puede leerse como que la 4T y López ya tiene candidato para la elección de noviembre.
Las maletas están hechas, veremos si el presidente tiene los arreos para exigir, no pedir, exigir que Canadá y Estados Unidos traten a México como socio comercial y no como empleado, así lo han hecho desde la firma y entrada en vigor del anterior tratado firmado por Salinas de Gortari. Exigirle al más recalcitrante conservador como Trump respeto a los migrantes, aunque agachó la cabeza para convertir a la Guardia Nacional en una extensión de la migra y corretear indocumentados desde el Suchiate hasta Bravo.
En estos tiempos de los mesías, de superiores morales y brabucones mañaneros, veremos si cumple la promesa de campaña de poner a Trump en su lugar, o si deja que le canten en la cara la construcción del muro que están pagando los mexicanos, que conste que no se trata de tener actitud bélica, sino de mano firme para tratar al déspota que habita en la Casa Blanca y se encuentra debilitado por la pandemia y la política que implementado en su país.
El presidente y los morenos ya tomaron partido en el proceso electoral de EU, van con Trump, aunque no quieran están obligados, pronto veremos los resultados de su falsa bonhomía hacia México y el trato que le dará a Juan Trump.
¿Verdad que Trump no resultó tan amigo?
Entre Palabras
Emilio Lozoya llegará a México en este mes de julio, los morenos tienen prisa, no por la justicia que debería ser lo más importante, sino por lo político, podría ser el salvavidas que necesitan.
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Hasta la próxima.














