Hoy actué de manera muy mala, Becky,

y lo siento mucho. Nunca más, nunca lo haré así,

mientras viva, por favor, haz las paces, ¿quieres?

Las aventuras de Tom Sawyer

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Claudia Sheinbaum y su 4T llevan varios días en una cruzada para tomar distancia de la exconsejera presidenta Guadalupe Taddei. No quieren que les salpique la estela de cuestionamientos por presuntos actos de corrupción que rodean a aquel instituto; quieren seguir administrando el daño que les han dejado sus malos comportamientos. Más aún cuando se suponía que se había terminado con la corrupción y que ni en los peores momentos del IFE o del INE se había vivido una crisis como la de ahora.

No hace mucho, el propio Andrés Manuel López Obrador, en una de sus conferencias mañaneras, se confrontaba con representantes de los medios para decir que le tenía plena confianza, que conocía a su familia. Después vino también el espaldarazo de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien respaldó la posibilidad de tener un INE más austero. Pero, como dicen, el pez por su boca muere y ahora hacen sendas maromas para decir que no fue lo que quisieron decir.

Incluso, la maquinaria de propaganda se ha echado a andar, esa misma desde donde se descalifica a periodistas, activistas y opositores al régimen. En las redes sociales, mediante mensajes coordinados y en nado sincronizado, se ataca a dos personajes. El primero es Guadalupe Taddei, cuyo respaldo ahora resulta insostenible, pero también quedan los mensajes favorables que se lanzaron en un principio por varios de los mismos paleros y que ahora van contra la exconsejera.

El otro personaje es Lorenzo Córdova. Quieren que él y quienes formaron parte del Consejo General del INE de aquel entonces carguen con la responsabilidad de la llegada de Taddei, o que por lo menos eso quede de manifiesto ante la opinión pública. Es decir, siguen con el control de daños y, de paso, le recuerdan sus dichos a raíz de una llamada telefónica filtrada, en la que Córdova hizo mofa de la forma de hablar de unos manifestantes, lo que fue señalado como una burla racista.

Pero lo realmente interesante del caso es que ahora se ha acusado a Lorenzo Córdova de posibles actos de corrupción. De nuevo, la estrategia del contraste. Incluso, la presidenta Claudia Sheinbaum ya dijo que se investigará la administración del exconsejero. Y qué bueno que se realicen nuevas auditorías, pero el tema es: ¿por qué hasta ahora? Si hay irregularidades, que se investiguen y se deslinden responsabilidades, pero que no se utilice la fiscalización como instrumento de revancha política.

Por su parte, Ariadna Montiel, dirigente nacional del partido, aseguró que lo sucedido en el INE no es responsabilidad de su organización y que cada quien debe responder por sus propios actos. Incluso, el partido ha insistido en que Taddei no fue una designación suya porque llegó mediante una insaculación en la Cámara de Diputados, claro, donde se agandallaron la mayoría. ¡Qué conveniente resulta la desmemoria cuando aparecen los problemas!

La 4T encontró en la figura de Taddei expectativas favorables para el oficialismo, al igual que ocurrió con el Poder Judicial del acordeón o con la titular de la CNDH. No hay que darle tantas vueltas: resulta muy conveniente para el Ejecutivo tener influencia en organismos que deberían mantener su autonomía. Sus antecedentes familiares y los vínculos de algunos de sus integrantes con Morena fueron motivo de cuestionamientos desde el principio, aunque eso no significaba, por sí mismo, que existiera una irregularidad en su desempeño.

Y no es que Morena tenga que responder penal o administrativamente por las decisiones individuales de una funcionaria. Eso corresponde a las autoridades y a quienes resulten responsables. Pero sí existe una responsabilidad política que no se puede borrar con un comunicado o una declaración mañanera. Porque en política podrán cambiar el discurso, acomodar las versiones y buscar culpables, pero lo que dijeron e hicieron está ahí. ¡La memoria no se puede echar a la tómbola!

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Hasta la próxima.