Como regla general -dijo Holmes-,

cuanto más extravagante es una cosa,

menos misteriosa suele resultar

Sherlock Holmes

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Si hay un territorio que es el verdadero bastión y trampolín de la “izquierda”, es la Ciudad de México, que gobiernan desde 1997, cuando llegó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Luego López Obrador, después Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, todos bajo el logo y el color del entonces poderoso PRD. Ya Claudia Sheinbaum y luego Clara Brugada son de Morena, pero, a estas alturas, han sido lo mismo; lo que cambió fue el dueño del partido.

Así han pasado 29 años de esas administraciones y ya no tienen pretexto para no aceptar los errores. Debería ser una ciudad cosmopolita, pero eso solo ocurre en unas cuantas cuadras y lugares. Más allá de los discursos, en los hechos, a la capital la siguen consumiendo los problemas, mientras Clara Brugada y su equipo muestran que gobernar una ciudad de esta dimensión no es asunto sencillo.

Eso sí, de aquí se han impulsado Cárdenas, López Obrador y Sheinbaum como candidatos presidenciales; Ebrard y Mancera se quedaron con las ganas. Y es que la geografía pone de manera natural al gobernante de la capital en la lista de quienes quieren llegar a la Presidencia. Ahí se inscribe la actual jefa de Gobierno, Clara Brugada, pero el reto inmediato debería ser otro: demostrar que puede resolver los problemas de la ciudad que gobierna.

El gobierno de Clara Brugada reportó que el Mundial dejó dos mil obras, cien mil empleos y una derrama económica de entre 44 mil y 61 mil millones de pesos. También presume que junio registró el menor número de homicidios de los últimos 15 años y que durante el torneo se desplegaron más de 17 mil elementos de seguridad por día.

Pero el tema de las obras merece una revisión más allá de las cifras. Ahí están algunas intervenciones que generan dudas, como una ciclovía que corre por Calzada de Tlalpan y donde los ciclistas tienen que jugársela frente al intenso tránsito vehicular. Y qué decir de la Calzada Flotante, una idea que se presentó como innovadora, pero cuya utilidad y mantenimiento tendrán que demostrarse con el tiempo. Ya veremos si no termina convertida en otra obra que después quede en el abandono.

Viajar en el Metro sigue siendo un verdadero viacrucis, más en época de lluvias. Clara se va a Estados Unidos y allá sí viaja en el Metro; aquí, cuando lo hace, es para la fotografía. No sufre los retrasos, las fallas, los cortos, los desalojos ni las horas que miles de usuarios pierden diariamente en sus traslados.

¿Y qué decimos de la inseguridad que todavía consume a alcaldías como Iztapalapa, que ella gobernó durante años? Aquí, en la CDMX, se libran batallas por las plazas; a unas cuantas cuadras de donde despacha Brugada, y de donde despachó Sheinbaum, se disputan territorios, hay levantones, cobro de piso, extorsión y ejecutados. Las cifras oficiales pueden mostrar avances, pero la realidad cotidiana de muchos ciudadanos sigue siendo otra.

¿De qué ciudad habló en su informe?

Ya que hablamos de ejecuciones y robos, tampoco han podido poner orden en las miles y miles de motocicletas que circulan por la capital y que, en algunos casos, son utilizadas para delinquir. El número de accidentes, lesionados y muertos también preocupa. El problema no son las motocicletas, sino la falta de control sobre quienes las utilizan para cometer delitos y sobre una movilidad que cada día resulta más complicada. No han podido poner orden o, simplemente, no quieren comprometerse.

En política, pocas cosas son casualidad. Su presencia al lado de Claudia Sheinbaum, su exposición nacional y su discurso cada vez más colocado en asuntos que rebasan a la capital forman parte de una plataforma política evidente. En septiembre, durante el cierre del informe presidencial en el Zócalo, Brugada fue una de las principales oradoras y el propio acto terminó con gritos de “¡Presidenta, presidenta!”.

No hace falta que hoy diga que quiere ser candidata para entender que el escenario nacional está en su horizonte político. Pero antes de pensar en Palacio Nacional hay una obligación mucho más inmediata: gobernar la ciudad.

Porque una cosa es hablar de transformación, de derechos, del Mundial y de grandes obras, y otra muy distinta es que el ciudadano pueda salir de su casa y regresar con seguridad, llegar a tiempo a su trabajo, viajar en un transporte digno, encontrar calles transitables y tener agua cuando abre la llave.

La Ciudad de México ha sido el gran trampolín político de la izquierda durante casi tres décadas. De aquí salieron Cárdenas, López Obrador y Sheinbaum rumbo a la Presidencia. Ahora Clara Brugada tiene frente a sí la oportunidad de demostrar si puede convertir su gobierno en algo más que un escaparate político.

Porque para aspirar a gobernar al país primero hay que demostrar que se puede gobernar la ciudad.

Y hoy, más que discursos y aspiraciones, lo que los capitalinos esperan son resultados… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

Hace unos días falleció el periodista Gabriel Castillo García. Lo conocí cuando fui jefe de redacción de El Punto Crítico; luego me tocó ser director del diario. Durante ese tiempo, todos los días, religiosamente, recibía una llamada de Gabo para reportarse, decirme qué había en sus fuentes y si necesitaba algo en especial.

Tal como la vieja escuela del periodismo: siempre bien vestido, los zapatos combinados con el cinturón y la corbata. Un tipo duro, de mecha corta, pero de buen corazón, y eso es lo único que importa. Tantas tardes de café en El Habana o El Porfirio, donde escuché sus historias policiacas que me parecían fascinantes, claro eso incluía a aquellos personajes sombríos de los setenta y ochenta…

Le vino una enfermedad degenerativa, pero no se rindió. Siguió trabajando porque era lo único que sabía hacer. Cumplió su meta de tener su propio periódico.

Tuve la oportunidad de despedirme. Te van a extrañar en el Café París. Ya no hubo tiempo para esa “comida de ajo”…

Hasta siempre, Gabo.

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