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Palabras Más / ¡El apestado!

No importa a dónde corras,

acabas topándote contigo mismo

Desayuno en Tiffany’s

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Regresó para demostrar que podía volver, medir fuerzas y terminó demostrando que ya no puede ni regresar. Y es que en política hay decisiones que cuesta trabajo asimilar y de plano hay otras que son incendiarias, que se toman con el hígado y luego se tiene que recular, cuando se voltea a ver el tiradero, se sabe que saldrá muy caro, algo así fue lo que le pasó al gobernador con licencia Ruben Rocha Moya, quien regresó a su cargo y luego de mucha presión tuvo que irse de nuevo.

Como decía su socio político, Andrés Manuel López Obrador, “quieren regresar por sus fueros”, definitivamente la frase aplica para la determinación que tomó Rocha Moya, que no la consultó y ni siquiera le avisó a la presidente Claudia Sheinbaum, que, dicho por ella, se enteró por las redes sociales y los mensajes que estuvo mandando el de Sinaloa. Me dicen del Palacio, que la científica se molestó mucho, y como no si han sido un poco más de tres meses de defensa a ultranza, de pedir pruebas a Estados Unidos y lo mínimo que esperaban era lealtad del señalado.

Incluso la presidente construyó la narrativa de defensa, las acusaciones sobre sus nexos de narcotráfico que vino de EU eran falsas, que se trataban de algo político y por ello una injerencia, cuántos llamados hizo a la defensa de la soberanía nacional encarnada en Rocha Moya, dijo que lo haría por cualquier gobernador de cualquier partido, ahora la cosa ha cambiado y veremos si lo dejan solo. Aquella defensa ha virado hacia los terrenos de Andy López Beltrán y la perdida de su visa, la verdad como han abaratado el discurso de la defensa de la soberanía.

Ruben Rocha Moya quemó lo poco que le quedaba de capital político, de credibilidad y es que luego del manazo que le propino Claudia Sheinbaum con su largo mensaje en X donde entre otras cosas habla de anteponer los intereses del pueblo sobre los personales, los morenos secundaron el mensaje, los mismos que sacaron desplegados y defendieron a capa y espada en las mesas de análisis, ahora marcaron distancia, así que de nuevo, el sábado por la tarde Rocha Moya pidió licencia, dejando un caos y tensión entre grupos de poder.

Fue una semana muy complicada para Ruben Rocha Moya. por ejemplo: El tema se tensó cuando Derek Maltz, exdirector interino de la DEA, pidió a Omar García Harfuch, que detuviera y deportara a Rocha Moya, ese fue el catalizador. No hay que perder el detalle que mientras se está en funciones se tuene el fuero constitucional. Luego está la salida de Gerardo Mérida Sánchez, del sistema estadunidense de prisiones, quizá por negociación en la entrega de información. Otro punto fie la detenido Fausto Corrales Rodríguez, testigo presencial en el lugar y día en que Joaquín Guzmán López secuestró a Ismael El Mayo Zambada, donde supuestamente estaría presente Rocha Moya.

El margen de maniobra se les terminó, ya no hay para donde hacerse, no es un tema de soberanía, inclusive el tema arrastró tensiones entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y de Donald Trump, pero también en los intestinos del poder.  Rocha Moya movió muchas piezas y alianzas para llegar al poder en 2018.

Lo cierto es que el episodio exhibe algo más profundo: las fisuras dentro de un movimiento que intenta proyectar unidad. Y Rocha Moya puso a Morena contra la pared y obligó a la presidenta a marcar distancia. ¿ya no lo quieren? ¿Qué sabe Rocha? ¿Van por él?… pero mejor ahí la dejamos.

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