Inicio Opinión Palabras Más / ¿Derecho de réplica?

Palabras Más / ¿Derecho de réplica?

Era el típico galeno rutinario, sin edad

ni color de tez concretos, con un fuerte acento

de Edimburgo y casi tan emotivo como una gaita

El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Aquí se lo he dicho: aquello de las conferencias mañaneras confeccionadas por López Obrador desde que era jefe de Gobierno del DF y que luego puso en marcha como presidente, era algo innovador, pero se fue perdiendo con el desgaste. Eso sí, se convirtió en su verdadero ejercicio de poder; desde ahí tomaba decisiones a bote pronto y en más de una ocasión se metió en embrollos innecesarios.

Para el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ese ejercicio ha continuado y desde ahí se siguen los mismos pasos: se tira línea, se responde a críticas, que eso está muy bien, pero también, al igual que su antecesor, se pone en la picota a los adversarios, a los periodistas, activistas y todo aquel que les resulte incómodo, además de echar a andar el aparato de propaganda que incluye a los medios de comunicación del Estado y los “comunicadores” a modo.

Para nada está mal que los gobiernos comuniquen, no se puede estar en contra de un buen ejercicio de rendición de cuentas, y más si es cotidiano y desde los medios. El problema es que eso ya no es la mañanera. No hace mucho quisieron echar a andar un programa vespertino para apretar las tuercas y seguir mandando los mensajes, según para desmentir noticias falsas, señalar a los mentirosos, y estaba conducido nada más y nada menos que por Luisa María Alcalde. Poco les duró el gusto y es que no se ha cancelado de manera oficial, pero sí lo mandaron a un receso para cambiar el formato.

La consejera jurídica de la Presidencia se metió en un verdadero problema al presentar una sesuda investigación sobre las redes sociales, particularmente X. Lanzó una lista de periodistas que, según ellos, son el inicio de una estrategia que luego mueven fuerzas oscuras, bots dentro y fuera de México, para posicionar mensajes en contra no solo del gobierno, sino de la 4T; eso incluye al partido político.

Luego quisieron justificar lo dicho, pero ya no pudieron. La lista estaba dada y dijeron que no se trataba de una lista, que de esas que antes criticaban solo eran unos nombres puestos de manera consecutiva y en columna, pero que de ninguna manera era un listado de personajes contrarios a su movimiento. Las redes sociales, esas que quieren sujetar y que antes eran “benditas”, se les fueron encima con duras críticas y, obvio, burlas en memes.

Va de nuevo: no hay nada que objetar si un gobierno, como cualquier persona o institución, eso incluye a Claudia Sheinbaum en funciones de presidenta, tiene derecho a responder cuando considera que una información es falsa, más cuando ellos se la pasan exigiendo pruebas. La libertad de expresión también implica el derecho a contestar.

El problema aparece cuando la réplica deja de concentrarse en los datos y comienza a señalar a quienes informan, opinan o cuestionan al poder, y esa era la tónica del programa Derecho de Réplica.

Pero aquí hay una pregunta que no debería incomodar a nadie: ¿para qué necesita el gobierno exhibir nombres cuando lo que pretende demostrar es que una información es falsa?

La verdad sea dicha, la emisión era acartonada, pero interesante para los que nos dedicamos al análisis de los procesos comunicativos. Es fundamental que exista el debate. Que el gobierno replique. Que los periodistas cuestionen. Que los medios respondan. Que cada quien presente sus pruebas y que la sociedad saque sus conclusiones.

Y el gobierno, si está convencido de que tiene la razón, debería confiar en sus datos… pero mejor ahí la dejamos.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. Hasta la próxima.