Quien obra con tibieza, 

cerca está de la caída. 

San Juan de la Cruz 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

No hay duda de que los ánimos se están calentando entre la sociedad mexicana, como dice el presidente que cada día está más politizada y se informa por los medios “tradicionales” o las redes sociales, ese fenómeno no es nuevo porque se ha venido gestando desde hace años, dos ejemplos en la historia son, por un lado, aquel 1988 cuando el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas arañó la silla presidencial pero curiosamente se le cayó el sistema a Manuel Bartlett, hoy director de la CFE de López Obrador. Por el otro, la invención del fraude electoral del 2006 que el Pejelagarto nunca pudo acreditar con evidencia, solo dichos que se disolvieron al paso del tiempo. 

Intentemos ser justos, Andrés Manuel López Obrador cuando fue candidato siempre fue el rey de la calle, las movilizaciones, cuando el desafuero estuvieron a reventar, luego cuando se dijo robado hizo su plantón en Paseo de la Reforma afectando a cientos de comercios, se nombró presidente legítimo en una “democrática” elección a mano alzada, afortunadamente duró poco aquella ocurrencia. Insisto estimado lector, López Obrador cuando era opositor tenía un gran potencial para ser el mejor presidente, pero le pasó lo que Fox, uno se educó viendo las nubes y el otro viendo fotografías de aluxes y con pobres resultados. 

Para la 4T eso de dividir es una estrategia de gobierno y hay que revisar que ha sucedido en otras latitudes como Venezuela, Perú, Brasil, Cuba, Argentina y más, parece que las tácticas las sacan de un manual, pero los mandatarios no son los únicos responsables de esa polarización porque las sociedades les hemos comprado el discurso y eso nos pone en la mira de asumir consecuencias. Uno de los grandes peligros es que esa crispación escape de la mañanera, de las redes sociales, de los gritos y que pase a la violencia de unos contra otros, aquí se lo he dicho, violentos hay en los dos bandos. 

A 18 meses de que López Obrador deje la presidencia va a radicalizar más su discurso, sus actitudes que nos han regalado pinceladas de autoritarismo, eso sí, logró ligar la gimnasia con la magnesia en aquello de que la marcha para que la SCJN califique al plan B de López como inconstitucional con una movilización en defensa de Genaro García Luna que esta recluso en Estados Unidos, eso convirtió al evento en el centro de debate que permanecerá por días, unos acusarán de participar en una narcomarcha y otros recordarán el “culiacanazo”, los amables saludos a la mamá de “El Chapo” Guzmán y sus varias visitas a Badiraguato. 

Sigo creyendo que López Obrador tuvo la posibilidad de presentar las denuncias contra Felipe Calderón y Enrique Peña nieto para llevarlos ante la justicia, pero se dobló, terminó siendo protector de la mafia del poder. Sigo convencido de que Felipe Calderón debería dar explicaciones sobre García Luna y sus nexos con los cárteles de las drogas, bueno ya hasta invitaron a Palacio Nacional, pero también López como dice la periodista Anabel Hernández que el Distrito Federal era una bodega de cocaína y es probable que sus funcionarios lo supieran. 

Así las charlas de café, la lectura de los periódicos, las discusiones y enfrentamientos en las redes sociales, en el WhatsApp amigos que se alejan por defender a un político u otro que ni siquiera saben que existen, pero así es la política y estamos divididos, pero de ello la sociedad somos corresponsables de transferir tanto poder a un caudillo que destila veneno… pero mejor ahí la dejamos.     

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Hasta la próxima.